domingo, 25 de marzo de 2018

Oración a un violín




Oración a un violín 

La tierra te arropó con su silencio y la tenue luz de infinitas lunas bañó tus ramas y tu corteza. 
Lo innombrable se ocultó bajo tus venas. Mientras, sobre tu magnífica copa,
 repleta de hojas con el color del sol, fueron el gran nido de la vida; cuna y sostén de las todas las criaturas que viste nacer. 
Arce, yo que soy humano... te llamo ¿Caminarás conmigo? 

Negro como la tierra oscura, como la piel de la raza más antigua, vena de la noche y su hondura. Yo alabo en ti tu dureza y tu dolor. 
Ebano... yo que soy tan sólo un humano ¿Caminarás conmigo? 

Como un trigal dorado, henchido de atardeceres y del viento hermanado. 
Mejores hombres que yo te alabaron antaño. Y con humildad, yo que también soy humano, alabo en ti tu serena esencia.
 Abeto... te llamo ¿Caminarás conmigo?

 Alabo las manos del artesano, que con su ser logró aunar los elementos para poder crear un instrumento, expresión de tantísimas emociones. Allá donde estés, hermano, yo también estaré. 
 Alabo las maderas que yacen entre mis manos, mixtura de las esencias reunidas por el anhelo más profundo del ser.
 ¡Derpierta pequeño violín, despierta y camina conmigo!

jueves, 25 de enero de 2018

Alabanza a las manos


Extraida de https://www.instagram.com/giles__newman/?hl=es

 Un antiguo cortometraje titulado Praise to the hand -Alabanza a las manos- donde se puede apreciar el trabajo de un luthier de violines, su trabajo solitario en su taller, en completo silencio... Concentrado en el trabajo con la madera, palpando con sus manos e impregnando de su buen hacer, de su meticulosidad este hermoso elemento tan noble, la madera.
Una alabanza al artesano antiguo, esforzado en su laboriosidad, dando lo mejor de sí, aunque muchos años tenga de experiencia que lo abalen, dejando un pedazo de su alma en cada obra.  Una oda al trabajo que honra a quien lo hace. Una labor esforzada, solitaria pero con la entrega de quien pone su alma en cada una de sus obras. 


Pequeño homenaje al vino

Pequeño homenaje al vino





Nubla mi mente tu ilustre presencia,
fuego sobrio que bautizó mi alma,
oro de los tiempos ya perdidos
retorna tu recuerdo en tu elegancia.

¿Cuantos dejaron de odiar a su enemigo
y ver en el a un simple mono perseguido?

No existen versos que describan tu misterio,
y mi mente dulcemente aniquilada retorna a su fría morada
y mi alma en furia desatada abraza al mundo y al hermano.

¡Vino! Esencia de imperios olvidados.
Tú nos igualas.