Contemplar este presente, para vislumbrar y entusiasmarnos con aquello que siempre queda, que permanece, porque conmueve, porque siempre aporta luz. La contemplación es un arte, el arte de saber observar con paciencia, discernimiento, comprensión, nos ubica en cada instante , nos centra. La contemplación nos demanda parar. No es un reposar ocioso, es un reposar responsable. Salirse del ruido mundano por un tiempo, para volver renovado, purificado.
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lunes, 15 de agosto de 2016
domingo, 19 de junio de 2016
viernes, 18 de marzo de 2016
Sobre El idiota, de Fiodor Dostoievsky
La novela
titulada El idiota, del escritor ruso Fiodor Dostoievsky, es una de
las obras más grandes de la literatura mundial, hay en ella
contenida toda una descripción tan profunda de la psique y el alma
humanas personificadas en los diversos personajes que en ella salen
que es digna merecedora de catalogarla de tal manera.Tan vasto es el
mundo, los sentimientos, anhelos, pensamientos de cada personaje que
cada lector puede sentirse identificado, si no plenamente con ellos,
sí en determinadas ocasiones. No es muy conocida pero existe una
serie televisiva que se realizó por Radio televisión Española
basada en la novela del escritor ruso, de unas actuaciones y puesta
en escena impecables. También basada en El idiota, está la película
de Akira Kurosawa aunque algo cambiado el argumento, igualmente
sublime.
El idiota es
intemporal, continuamente vigente pues es al espíritu humano a quien
habla. Sólo a través de las vivencias de los personajes, podremos
comprender y hasta llegar a comprender nuestras propias
contradicciones y anhelos.
Muchísimos
personajes salen en la obra -tantos que se haría extensísimo hablar
de ellos- pero el principal es el que da título a la novela, el
llamado "idiota", un joven de 27 años cuyo nombre es Liov
N. Mishkin, quien desde niño sufría una tremenda enfermedad
-epilepsia- que lo dejaba en un estado, según él mismo define, de
idiotez. Huérfano siendo niño es acogido bajo tutela por un amigo
del padre y curado de su enfermedad en el extranjero en las montañas
suizas, para más tarde regresar a su patria rusa. Una vuelta que
emprende en solitario, sin un "copeck" y sólo contando
con un familiar lejano para su acogida. Pero Mishkin, a pesar de las
penalidades, es un joven lleno de entusiasmo e ideales para emprender
en su patria... Su inexperiencia en el trato con el mundo social
moderno choca con la bondad y honestidad natural y espontánea de
Mishkin, éste no sabe sopesar lo depredador que es ese mundo y
llevan al joven personaje a envolverse en complejos asuntos de los
cuales cada vez se ve más enredado... A partir de aquí ya el
desarrollo de toda la obra cobra sustancia, a medida que el príncipe
va conociendo a más y más gente de la ciudad.
Aquí algunas
de las frases más llamativas de la obra:
"Lo
más odioso y vil que tiene el dinero es que hasta otorga talento. Y
así será hasta el fin del mundo".
"Desde
tiempo inmemorial,en el mundo entero se considera la falta de
originalidad como la mejor recomendación, como virtud propia del
hombre a quien se conceptúa sensato, laborioso práctico; y el
noventa y nueve de los individuos ( y nos quedamos cortos) han sido
siempre de este parecer; quizás uno entre cien opine de distinta
manera".
"A
los inventores y a los hombres geniales se los ha considerado, por
regla general, como tontos, especialmente al principio (muchas veces
al final) de sus carreras".
"El
espíritu del progreso en los últimos siglos, en sus aplicaciones
prácticas y científicas, es corruptor".
"¿Cómo
es posible que haya quien se sienta desgraciado? ¡Qué importa mi
aflicción, mi desgracia si me reconozco capaz de ser feliz! Sabed
que yo no comprendo el que pueda uno pasar junto a un árbol sin
sentir al verlo algo así como una gran felicidad, ni hablar con un
hombre sin que la dicha de amarle llene el corazón de gozo (...)
¡Cuántas cosas bellas vemos a cada paso, tan bellas que hasta el
hombre más abyecto ha de admirar su hermosura! ¡Contemplad a un
niño, contemplad la aurora del Creador, la hierba que crece, los
ojos que os contemplan y que os aman!..."
También
os recomendamos ver la serie de Radio Televisión Española
basada en "El idiota" cuyo guión guarda mucha fidelidad al
texto. Todas las interpretaciones son llevadas a cabo con gran
maestría. Cabe destacar la actuación del protagonista, Principe
Mishkin, del actor Emilio Gutiérrez Caba. La serie consta de veinte
capítulos que se pueden visionar en la web de Radio Television
Española.
Serie de
radio televisión española, Click aquí
viernes, 4 de marzo de 2016
La Sabiduría de los pueblos nativos
Como invalorables joyas copio y publico una pequeña selección de
frases que he ido recopilando a lo largo de mis lecturas sobre
culturas nativas. La sabiduría de los pueblos nativos es muy honda y
amplia. Necesaria para poder comprender el estancamiento que adolece
la cultura occidental actual y sobre todo, necesaria para
comprenderse y entenderse dentro de un mundo natural que es
inabarcable para la razón pero no tanto así para el corazón. Hemos
olvidado muchas cosas, hemos olvidado al árbol como igual, ya no
sabemos escuchar a las aves ni a los demás hermanos; hemos cubierto
nuestro cuerpo con ropajes extraños y, nuestro alimento es
engullido ávidamente, cual si fuéramos ladrones. No agradecemos al
creador y ni a la naturaleza por el sol ni por el agua ¿En qué
nos estamos convirtiendo? La lectura de algunas de estas frases quizá nos puedan volver a conectar con una sabiduría ancestral...
Extraído del libro La pipa sagrada, ritos sioux. Alce Negro
"Los
cuatro «Vientos» son como las «Potencias productoras» (en el
sentido del término sánscrito Shakti) de las «Regiones del Mundo»,
y se conciben como dando la vuelta al horizonte y determinando la
vida terrestre mediante sus influencias combinadas. El viento es como
el «aliento» del mundo terrestre en el que vivimos; representa así
la «respiración» cósmica. El «aliento» es en cierto sentido el
vehículo del «alma» o del «espíritu»; de ahí la conexión
etimológica de estas palabras en muchas lenguas; pero es también el
vehículo activo de la vida, pues él es quien alimenta y purifica la
sangre, soporte pasivo e inferior del elemento vital. El «aliento»
es, pues, al mismo tiempo, el «alma» de la «vida», y está hecho
así a imagen del Verbo divino cuyo «Aliento» creador ha hecho al
hombre."
"Así
mismo, hay cuatro edades a través de las cuales toda cosa creada
debe pasar: la primera es el Sur, que es amarillo y es la fuente de
toda vida, y ésta es la primera edad en un ciclo histórico, la
segunda es el Oeste, que es negro; la tercera es el Norte, que es
blanco; y la cuarta, el Este, que es rojo: la humanidad terrestre se
halla actualmente en la cuarta edad, que se terminará con un gran
desastre. Esta repartición, que atribuye la «Edad de oro» al Sur y
la «Edad de hierro» al Este, mientras que las demás doctrinas
tradicionales atribuyen la primera al Norte y la segunda al Oeste
(...) en lo que concierne a la «Edad de hierro» —el Kali-Yuga—,
si bien es evidentemente justo atribuirlo, según la perspectiva
geográfica del «Viejo Mundo», al Oeste, ya que es allí donde el
sol se pone y donde ha tenido nacimiento el materialismo moderno que
extiende sus tinieblas a la humanidad entera, no es menos cierto que,
para los pieles rojas, este materialismo destructor de la Naturaleza
viene del Este; es allí donde se sitúa lo que, para los orientales,
es el «oscuro Occidente» y es de allí de donde han venido estos
«espíritus» (washichun) de rostros pálidos que han exterminado a
la raza roja"
«Todo lo
que hace un indio, lo hace en un círculo, y es así porque el Poder
del Universo actúa siempre mediante círculos, y todas las cosas
tienden a ser redondas. En los días de antaño, cuando éramos un
pueblo fuerte y feliz, recibíamos todo nuestro poder del círculo
sagrado de la nación, y mientras el círculo permanecía entero, el
pueblo florecía. El árbol florido era el centro vivo del círculo,
y el círculo de las cuatro direcciones lo nutría. El Este daba la
paz y la luz, el Sur el calor, el Oeste la lluvia, y el Norte, con su
viento frío y potente, daba la fuerza y la resistencia. Este
conocimiento nos vino del mundo exterior (el Mundo trascendente, el
Universo), con nuestra religión. Todo lo que hace el Poder del
Universo lo hace en forma de círculo. El cielo es circular, y he
oído decir que la tierra es redonda como una bola, y también las
estrellas son redondas. El viento, en su fuerza máxima, se
arremolina. Los pájaros hacen sus nidos en forma de círculos, pues
tienen la misma religión que nosotros… Nuestras tiendas (tipis)
eran circulares como los nidos de los pájaros y estaban siempre
dispuestas en círculo: el centro de la nación, un nido hecho de
muchos nidos, en el que el Gran Espíritu quería que cobijáramos a
nuestros hijos.» (Black Elk Speaks.)
"El
aplastamiento de la raza india es trágico porque el hombre rojo no
podía sino vencer o morir; ha sucumbido porque representaba un
espíritu incompatible con el mercantilismo de los «rostros
pálidos». Podría definirse este drama inmenso como la lucha, no
sólo entre una civilización mercantil y materialista y otra
caballeresca y espiritualista, sino también entre la civilización
urbana —en el sentido estrictamente humano y peyorativo de este
término, que implica una idea de «artificio» y de «servilismo»—
y el reino de la Naturaleza, considerada como la vestidura
majestuosa, pura e ilimitada, del espíritu divino. Ahora bien, la
Naturaleza, de la que el indio se siente como la encarnación y que
es al mismo tiempo su santuario, acabará por vencer a este mundo
artificial y sacrílego, pues ella es la Vestidura, el Hábito, la
Mano misma del Gran Espíritu.
"Debemos
comprender que todas las cosas son obra del Gran Espíritu. Debemos
saber que Él está en toda cosa: en los árboles, en las hierbas, en
los ríos, en las montañas, y en todos los cuadrúpedos y los
pueblos alados; y, lo que es aún más importante, debemos comprender
que Él es también más allá de todas estas cosas y de todos estos
seres. Cuando hayamos comprendido todo esto profundamente en nuestros
corazones, temeremos, amaremos y conoceremos al Gran Espíritu;
entonces nos esforzaremos para ser, actuar y vivir como Él quiere".
"Con
esta Pipa de misterio caminaréis por la Tierra; pues la Tierra es
vuestra Abuela y Madre y es sagrada. Cada paso dado sobre ella
debería ser como una plegaria".
"Cada
aurora que llega es un acontecimiento sagrado, y todos los días son
sagrados, pues la luz viene de vuestro Padre Wakan-Tanka; y debéis
también acordaros siempre que los hombres y todos los demás seres
que están en esta Tierra son sagrados y deben ser tratados como
tales".
" El
indio se identifica espiritualmente con la Cualidad cósmica —o
divina— del ser o la cosa que se le aparece en una visión, ya sea
un mamífero, un pájaro, uno de los elementos o cualquier aspecto de
la creación. Para que este «Poder» nunca le abandone, el indio
lleva siempre encima alguna forma material que representa al animal u
objeto del que ha recibido su «Poder». Estos objetos a menudo han
sido llamados «fetiches», lo cual es impropio, pues corresponden
más precisamente a lo que los cristianos denominan «Ángeles de la
guarda»; para el indio, los animales y todas las cosas inanimadas
son los «reflejos» —en una forma material— de los Principios
divinos. El indio no se ata a la forma como tal, sino al Principio
que está en cierto modo «contenido» en la forma".
"Todos
estos pueblos son importantes, pues son sabios a su manera y pueden
enseñarnos muchas cosas a nosotros, los bípedos, si adoptamos una
actitud humilde ante ellos. De entre todas las criaturas, las más
dignas de atención son las aves; son las que se hallan más cerca
del cielo y no están atadas a la tierra como los cuadrúpedos o los
pequeños pueblos reptantes. Conviene señalar que no es algo
gratuito el que los humanos seamos bípedos como las aves; pues veis
que éstas abandonan la tierra con sus alas y que nosotros, los
hombres, podemos también salir de este mundo, no con alas, sino con
el espíritu. Esto os ayudará a comprender en parte por qué
consideramos sagrados e importantes a todos los seres creados: toda
cosa posee una influencia —wochanghi— que puede sernos dada y
gracias a la cual podemos adquirir un poco más de comprensión si
estamos atentos".
"La
primera paz es la más importante: es la que surge en el alma de los
hombres cuando se dan cuenta de su parentesco, de su unidad, con el
Universo y todos sus Poderes, y cuando se dan cuenta de que en el
centro del Universo mora el Gran Espíritu, y que en realidad este
centro está en todas partes; está en cada uno de nosotros. Ésta es
la paz real; las otras paces no son sino reflejos de ella. La segunda
paz es la que se establece entre dos individuos; la tercera es la que
se concierta entre naciones. Pero debéis comprender que nunca puede
haber paz entre naciones antes de que se sepa que la verdadera paz,
como he dicho a menudo, está en el alma de los hombres".
Extraído
de El libro de los Hopis, Waters Frank
El primer
Mundo fue Tokpela [Espacio Infinito]. Pero antes, dicen, estaba sólo
el Creador, Taiowa. Todo lo demás era espacio infinito. No había
principio ni fin; no había tiempo ni forma ni vida. Sólo un vacío
inmenso cuyo principio y fin, tiempo, forma y vida estaban en la
mente de Taiowa el Creador. Todos los centros vibratorios a lo largo
del eje de la Tierra, entre Polo y Polo, resonaron con su llamada.
Tembló toda la Tierra. El universo se estremeció en armonía con su
voz. Así, hizo de todo el mundo un instrumento de sonido; y del
sonido, un instrumento para transmitir mensajes, para hacer resonar
la alabanza del Creador de todas las cosas.
"El
Primer Pueblo entendía, pues, el misterio de su origen. Su sabiduría
prístina también les revelaba su propia estructura y funciones, la
naturaleza del hombre. El cuerpo vivo del hombre yel cuerpo vivo de
la Tierra estaban construidos en la misma forma. Un eje atravesaba
cada uno de ellos. El eje del hombre era la espina dorsal, la columna
vertebral que controlaba el equilibrio de sus movimientos y
funciones. A lo largo del eje había varios centros vibratorios que
repercutían el sonido primordial de la vida en todo el universo o
daban aviso si algo estaba mal.
En el ser
humano, el primero de ellos se encontraba en la parte superior de la
cabeza. Ahí estaba, al nacer, el punto blando, kópavi, la "puerta
abierta" por la que recibía su vida y se comunicaba con su
Creador. A cada soplo de aliento el punto blando subía y bajaba en
suave vibración, la cual se comunicaba al Creador. A la hora de la
luz roja, Tálauva, la última fase de su creación, el punto blando
se endurecía y la puerta se cerraba. Permanecía cerrada hasta su
muerte, momento en que se abría para que su vida saliera por donde
había venido. Justo debajo se hallaba el segundo centro, el órgano
con el que el hombre aprendía a pensar por cuenta propia, el órgano
pensante llamado cerebro. Su función terrenal permitía al hombre
pensar sobre sus acciones y su obra en esta Tierra. No obstante,
entre más entendía que su obra y acciones debían ser conformes al
plan del Creador, más claro se le hacía que la verdadera función
del órgano pensante llamado cerebro era cumplir con el plan de toda
la Creación. El tercer centro estaba en la garganta. Unía las
aberturas de la nariz y la boca, por las que recibía el aliento de
la vida, con los órganos vibratorios que le permitían devolver su
aliento en forma de sonido. Este sonido primordial, como el que
provenía de los centros vibratorios del cuerpo de la Tierra, estaba
en armonía con la vibración universal de toda la Creación. Los
órganos vocales producían sonidos nuevos y diversos en forma de
habla y canto, su función secundaria para el ser humano en la
Tierra.
El cuarto
centro era el corazón. También constituía un órgano vibratorio.
Latía con la vibración de la vida misma. En su corazón el ser
humano sentía el bien de la vida, su propósito sincero. Era de Un
Corazón. Sin embargo, había quienes dejaban pasar sentimientos
malos. De ellos se decía que eran de Dos Corazones. El último de
los centros importantes del hombre estaba debajo del om- bligo, en el
órgano denominado ahora plexo solar por algunas personas. Según
indica el nombre, era el trono del propio Creador dentro del hombre.
Desde ahí dirigía todas las funciones del ser humano".
En el
segundo mundo: "Sin embargo, no poseían el privilegio de vivir
con los animales, pues éstos eran salvajes y se mantenían aparte.
Separados así de los animales, los seres humanos atendían sus
propios asuntos. Construían hogares; luego pueblos, y senderos para
unirlos. Fabricaban cosas con las manos y almacenaban el alimento,
como el Pueblo de las Hormigas. Luego empezaron a comerciar y a
trocar mercancías entre ellos. Entonces comenzaron los problemas. El
Segundo Mundo tenía todo lo que necesitaban, pero querían más.
Cambiaban más y más por cosas que no hacían falta. Entre más
bienes obtenían, más deseaban tener. Era un problema muy grave. No
comprendían que paso por paso estaban alejándose de la buena vida
que se les había dado. Olvidaron cantar alabanzas regocijadas del
Creador y pronto comenzaron a cantar las alabanzas de la mercancía
que intercambiaban y almacenaban. Al poco tiempo sucedió lo que
tenía que suceder. Los seres humanos empezaron a reñir y a pelearse
entre ellos, y se suscitaron guerras entre los pueblos. Todavía
quedaban en cada pueblo unas cuantas personas que cantaban la Canción
de su Creación. Sin embargo, los perversos se burlaron de ellas.
Finalmente sólo podían cantarla en sus corazones. Aun así
Sótuknang las oyó, a través de los centros de sus cuerpos y los
centros de la Tierra".
"El
símbolo suele conocerse por Tápu'at [Madre e Hijo]. El tipo
cuadrado representa el renacimiento espiritual que ocurre al pasar de
un mundo al siguiente, el cual es simbolizado por la propia Salida.
En el dibujo, la línea recta que sobresale de la desembocadura no
está integrada al laberinto. Sus dos extremos corresponden a las dos
etapas de la vida: el niño aún no nacido, en la matriz de la Madre
Tierra; y el niño después de nacer. La línea representa el cordón
umbilical y el sendero hacia la Salida. Al voltear el dibujo de
manera que la línea quede en posición vertical, señalando hacia
arriba de la página, se ve que el extremo inferior está envuelto en
forma de "u" por el laberinto. Las líneas interiores
figuran las membranas fetales que encierran al niño dentro de la
matriz; y las exteriores, los brazos de la madre que más tarde lo
sostendrán. La forma yel significado del tipo circular son
ligeramente distintos. La línea central en la desembocadura está
unida directamente con el laberinto. El centro de la cruz así
formada simboliza al Padre Sol, dador de la vida. Dentro del
laberinto las líneas terminan en cuatro puntos distintos. Todas las
líneas y los pasajes interiores representan el plan universal del
Creador, que el hombre debe seguir al avanzar por el Camino de la
Vida. Los cuatro puntos figuran los puntos cardinales o de dirección
abrazados por dicho plan universal de la vida. La "doble
seguridad", o sea, el renacimiento, es garantizado al que cumpla
con el plan, lo cual queda manifiesto en el abrazp del niño por la
madre. El tipo circular simboliza, asimismo, los límites
concéntricos de la tierra reclamada tradicionalmente por los hopis".
De un hermoso libro
titulado "La educación de Pequeño Arbol" escrito por
Forrest Carter un nativo cheroqui que narra su infancia en la montaña
en compañía de sus abuelos:
"Para
los abuelos amor y comprensión eran la misma cosa. Abuela aseguraba
que era imposible amar lo que no entendías, que no podías amar a
las personas o a Dios si no los entendías.
Como los
abuelos se comprendían tenían amor. Abuela decía que la
comprensión se hacía más profunda con el paso de los años y que
era algo que estaba más allá de lo que los mortales podían
inventarse o explicar. Por eso lo llamaban "emparentarse".
Abuelo
decía que, antes de que él naciera la palabra "parientes"
se usaba para referirse a toda persona que entendías y con la que te
entendías, aludía a los "seres queridos". Pero la gente
se volvió egoísta y fue reduciendo el significado hasta limitarlo a
los parientes de sangre cuando, en realidad, este nunca fue su
sentido".
Extraído
de Mapuches, la ciencia secreta. Aukanaw
Es
sabido que todo Machi (chamán) para ser iniciado en su sacerdocio
debe pasar por una serie de pruebas rituales que, de aprobarlas, lo
cualificaran para la función. Estas pruebas se hallan presentes a lo
largo de un viaje místico, e implican sin excepción un descenso al
mundo inferior y la muerte simbólica del candidato, para ascender
posteriormente a la región celestial o superior con un segundo
nacimiento en un estado trascendente del ser, volviendo finalmente al
Mundo Medio, el de los humanos.
El
mundo inferior está situado simbólicamente en el interior de la
Tierra, pero no en su centro, y para las tradiciones chamánicas las
entrañas de la tierra son "entrañas" propiamente dichas,
intestinos, Küllche, con el sentido implícito de útero, matriz o
seno materno. Estas con sus innumerables circunvoluciones son las que
recorre el machi en su descenso, y por esas mismas tripas salieron
los primeros hombres (Lliche) en uno de los
ciclos
cósmicos de la saga
mapuche,
lo mismo dicen los hopi de Norteamérica y para ellos el laberinto es
el símbolo de la Madre Tierra. Compartían igualmente esta idea los
toltecas. Para los mesopotámicos las tripas eran la representación
de la Tierra.
Los
Machis transmiten a su pueblo en signos, cantos y danza, la
naturaleza de la geografía cósmica que les ha sido revelada en el
proceso de sus trances iniciatorios y viaje del alma. A veces estos
mapas son tridimensionales: esculturas, maquetas, p'raprawe, etc.
Este es el significado de las pinturas rupestres con forma de rastro
de pisadas, humanas o zoomórficas.
Toda
expresión "artística" de los aborígenes es algo sagrado,
es una representación gráfica de lo que se puede percibir en otros
ordenes de la Realidad, de ningún modo es fruto de la imaginación o
de la "creatividad". Es un retrato realista, pero
estilizado, de algo objetivo.
El
hecho que los "blancos" (wingka)
sean incapaces de percibir estos Ordenes de Realidad, puesto que su
conciencia está atrofiada, les torna incomprensible todo aquello que
para el aborigen es autoevidente. El ciego puede no comprender los
colores y en consecuencia negar que existan, también puede
considerarlos como alucinaciones de los videntes; pero a su despecho
los colores siguen existiendo.
Un
avatara es la individualización del Ser Universal (= Dios). Dicho en
otras palabras el descenso de Dios en el mundo de los seres humanos
para la prolongación de un periodo de tiempo cósmico. Todos los
pueblos indígenas americanos conocieron a este personaje,
designándolo con distintos nombres: Gukumatz, Wirakocha, Tunapa, Paí
Xué, Bochica, Kukulkan, Paí Abaré, Tomé , Votán, Elal, etc. Los
mapuches lo conocen con varios nombres, algunos públicos otros
secretos, algunos de ellos son: Mareupuantü, Trengtreng, Ng’ng’n,
Antü tañi fotüm, Küme Wenüi, Ngen Mapu, Kristo Mapuche, etc.
La
Divina Presencia es representada en una postura semejante a aquella
de los batracios o a la de una mujer parturienta, pero a pesar de
esto no surge de ellas, sino del misterio de la CRUZ. El Maestro es
uno con la cruz, y la cruz es una con él. Él reveló la cruz
mapuche y ella guardó las divinas enseñanzas. Él es la síntesis
del Gran Padre celeste y la divina Madre Tierra, del principio
Esencial y del Substancial, el es hijo del Cielo-Sol y de la Tierra,
es Pájaro y Serpiente, es Pájaro y Jaguar.
Su
figura surge de la conjunción de las dos serpientes cósmicas, una
activa y otra pasiva, ellas en su entrecruzamiento (síntesis) forman
una cruz. La cruz es el símbolo del cosmos y del maestro, entre los
dos hay identidad, ambos son síntesis de los dos grandes principios
extra-cósmicos generadores del Cosmos. Esas dos serpientes son las
mismas que vemos en el calendario azteca, como sierpes emplumadas en
cuya boca asoma Kukulkan, son las mismas que rodean al Maestro en la
placa de Lafone Quevedo, o en la Puerta del Sol de Tiawanaku, son los
Cristo-serpientes del anfisbena, o son aquellas que en Europa y Asia
forman el Caduceo. Estos ofidios pueden ser reemplazados por sus
equivalentes: el felino (jaguar), el oso, el "caimán"
(cipactli), el "dragón americano", etc..
El
mapuche tradicional vivencia desde la cuna lo sagrado, conoce aquello
que el occidental moderno hace muchos siglos ha perdido.
Félix
Rodríguez de la Fuente hablando del pueblo yanomamo de la selva
amazónica:
"No hay ni flacos ni
obesos. No veo gestos angustiados ni depresivos. Viven perfectamente
adaptados al medio que les soporta. Aquellos waicas-contrariamente a
los infelices civilizados-disponen la mayor parte del tiempo para la
conversación, el descanso, el juego, las danzas y los ritos. Reina
la paz, la cohesión y la ayuda mutua. La selva les nutre con su
savia".
A Félix
le impresionaba profundamente el respeto que observó en casi todos
los pueblos aborígenes que visitó, el desagravio al animal abatido
en la caza puramente de subsistencia, el desagravio, el perdón a la
selva, al bosque por tomar la vida de alguna de sus criaturas.
"¡Díos
mío...! Pero ¿por qué serán tan tristes los indios?...¿Será
acaso por les hemos quitado tantas cosas? ¿Será porque hemos roto
sus mitos, pulverizado su civilización? ¿Será porque los indios de
la selva son los últimos que en los últimos reductos se están
defendiendo del contagio, de las enfermedades, se están defendiendo
del egoísmo de la cultura, se están defendiendo de la evolución
tremenda e irreversible de la especie humana?"
Félix
R. De la Fuente
Extraido de el libro "El buscador de sueños" de Romano
Battaglia, RBA 2005
"Ellos (se refiere a los nativos norteamericanos) también
amaban la naturaleza y deseaban la paz de los pueblos. Fueron
perseguidos injustamente y expulsados de sus tierras. Sus sombras
vagarán eternamente por las praderas, como testimonio de un pueblo
que odiaba los senderos de la guerra y recorría los de la paz. Su
historia está escrita en la montaña del Gran Espíritu y nadie
podrá borrarla jamás, ni siquiera nuestras lágrimas."
"El círculo representa la perfección y la continuidad. Los
anillos de los árboles son concéntricos y nuestra vida está
contenida en un círculo."
"La humanidad está gravemente enferma de egoísmo y de
poder. El hombre cree que ha alcanzado la cima del conocimiento, que
es el amo y el controlador supremo de los fenómenos más
inexplicables de la naturaleza y del universo"
"El hombre envejece, pero no madura, y arrastra tras de sí
el fardo de los errores causados por su arrogancia."
"El vacío de la humanidad se reproduce todos los días, es
como un muro de piedra: todo lo que choca contra él se destroza"
"Delante del espejo, a menudo el hombre sólo advierte lo que
gusta ver y generalmente no se encuentra defectos."
"Cuando se siente superior y muestra indiferencia hacia el
prójimo, lo hace porque detrás del espejo se esconde su conciencia,
que es la brújula de lo desconocido."
Por último quería
recomendar algunas películas sobre la problemática de los nativos
americanos con el choque de esta civilización, la primera en este
caso la que narra la historia de un anciano del pueblo mapuche en la Patagonia argentina, el papel de la justicia en el permanente robo de
las tierras de los mapuches.
La Nave de los Locos, dirigida por Ricardo Wullicher
El largo viaje de Nahuel
Pan, una excelente película sobre el viaje de un hombre mapuche a la
ciudad de Buenos Aires para reclamar ante las autoridades los
derechos de su pueblo.
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jueves, 25 de febrero de 2016
Un músico para la Humanidad
"Amar por encima del todo la Libertad..No traicionar jamás la verdad"
Buscando una biografía sobre Beethoven que fuera fidedigna y bien narrada encontramos una obra muy bien escrita y de lectura amena. Los autores son el matrimonio Jean y Brigitte Massin. He disfrutado mucho su lectura, pues es importante para comprender la obra musical de un compositor conocer un poco más sobre el ser humano que hay detrás, sus sufrimientos, sus luchas, sus creencias... Muy diferente es informarse a través del cine sobre todo si está basado en historias no verídicas y muy edulcoradas y sensacionalistas que dan una imagen distorsionada del verdadero ser humano que hay detrás de la música, propagando el tópico del "genio loco" del genio inteligente, sí pero trastornado. Es un concepto muy superficial y también es lógico, el cine necesita más que nada entretener. Pero la realidad es más profunda y compleja. Aunque no lleguemos a conocerle íntimamente, mucho podemos intuir a través de la correspodencia escrita, testimonios de amigos y conocidos y sobre todo, ¡claro está! a través de su música, que una vez mejor informados sobre la vida del autor disfrutaremos muchísimo más pues nos llegará aún más directo su mensaje.
Comparto con vosotros un compilado de párrafos y frases que he considerado de importancia no sólo para comprender su música sino sobre muchas cosas de la vida en general: la lucha, el sufrimiento, la alegría, la voluntad, el amor, la amistad, la pasión... Su legado es musical y fundamentalmente espiritual, todo esto nos dejó Beethoven. En su vida sufrió la pobreza material, la enfermedad, el abandono, pero su voluntad vital y artística eran tan fuertes que legó a la Humanidad- en la que a pesar de todo él nunca dejó de creer- una de las obras musicales más bellas jamás creadas.
Ludwing Van Beethoven, Jean y Brigitte Massin
Ninguna
música antes que la suya ha intentado expresar tan francamente el
paroxismo de las pasiones del corazón, pero ninguna música es menos
enervante ni más consciente y dueña de su poder. Ninguna música
antes que la suya aceptó expresar tan abiertamente lo trágico de la
existencia, lo patético de los conflictos, el dolor y la angustia
humanos, pero de ninguna música están tan ausentes la tristeza y el
abatimiento; ninguna música produce, cada vez que se la escucha, un
efecto más tonificante y más entusiasta. Ninguna música antes que
la suya ha querido expresar tan conscientemente que la lucha es la
naturaleza misma de la vida y la fuente de todo lo auténtico, pero
ninguna música está más limpia de agresividad y sadismo, ninguna
nos hace sentir tanto la sensación física de la bondad. Este
luchador, este héroe, no experimenta ningún placer con la
destrucción y la confusión. Los ritmos belicosos, las marchas
guerreras que abundan en su obra, expresan el júbilo del triunfo, no
se complacen en la amenaza de las matanzas ni en las nubes que
presagian la muerte...
Pocas
vidas han sido más dolorosas que las de Beethoven, pero pocas
voluntades fueron tan fuertes y pocos temperamentos tan alegres a
fuerza de estar vivos; no debemos, olvidar jamás ni lo uno ni lo
otro si no queremos traicionarle. Frase de los autores:
Jean
y Brigitte Massin. Ludwig van Beethoven
"Hacer
todo el bien que se pueda,Pensad también Amar por encima de todo la
libertad.Y, aunque fuera por un trono, No traicionar jamás la verdad
que os honra".
"Continúa,
no ejercites tan sólo tu arte, sino penetra en su intimidad; él lo
merece, pues sólo el arte y la ciencia elevan al hombre hasta la
divinidad. Si alguna vez deseas alguna cosa, mi querida Emilia,
escríbeme con toda confianza. El verdadero artista no tiene orgullo;
bien sabe que el arte no tiene límites; siente oscuramente hasta qué
punto está alejado de su objetivo, y mientras otros le admiran,
deplora no haber llegado todavía allí donde su genio brilla para él
como un sol lejano". (Carta a la pequeña Emilia)
"Para
ahuyentar el pensamiento del mal que te aflige no podrás encontrar
mejor medio que la ocupación".
La
vida se parece a la vibración de los sonidos y el hombre a la
ejecución de los instrumentos de cuerda. Si el choque ha sido
demasiado rudo, pierde su resonancia y nunca podrá volver a
encontrarla, no le proporcionará más que sinsabores y no podrá
unirse a los demás sin causar una disonancia que destruye el coro
bien acoplado.
(Cita
de La falta, drama de Müllner, copiado por BEETHOVEN)
"Mi
reino está en el aire; como el viento a veces, así se arremolinan
los sonidos, así esto da vueltas en mi alma".
"Acerca
de todos los hombres, no dejar nunca ver el desprecio que merecen,
pues es imposible saber si tendremos alguna vez necesidad de ellos".
"Nosotros,
seres limitados de espíritu ilimitado, hemos nacido no sólo para el
sufrimiento y para la alegría, y casi se podría decir que los más
eminentes se apropian de la alegría a través del sufrimiento [durch
Leiden Freude]"
"¡El
Todopoderoso en el bosque! Me siento afortunado, lleno de felicidad,
en el bosque: cada árbol habla a través de ti. ¡Oh Dios!, ¡qué
esplendor! En semejante país de bosques, en la altura está el
descanso, el descanso para servirle".
«¡Mi
corazón se desborda ante la vista de la naturaleza, pero ella no
está aquí!».
"Casi
no voy a ninguna parte, pues no es posible frecuentar gentes con
cuyas ideas no comulgo".
"El
placer sensual sin la unión de las almas es propio de animales; una
vez pasado, no queda ningún vestigio de un sentimiento generoso
[edler Empfindung], tan sólo remordimientos".
BEETHOVEN (antes del 30
de abril de 1817)
"Mil
bellos instantes desaparecen cuando los niños están en los
institutos llenos de dureza, mientras que cerca de unos buenos padres
podrían sentir las impresiones calurosas que persistían hasta la
edad más avanzada".
"El
descanso y la libertad son los dos bienes más grandes".
"Todo
mal está lleno de misterio; si por sí solo ya es grande, aumenta
cuando se habla de él con los demás; sólo la exacta comprensión
de sus causas y de su alcance nos lo hacen más soportable".
"Las
debilidades de la naturaleza humana se dan por la naturaleza misma, y
la Razón soberana debe con su fuerza intentar dirigirlas y
corregirlas".
"Beethoven
tenía siempre aspecto serio; sus ojos muy vivos eran a veces
soñadores, con la mirada un poco triste dirigida hacia lo alto, que
he intentado reproducir en el retrato. Sus labios estaban cerrados;
pero el trazo alrededor de su boca no era hosco […]. Sus ojos, gris
azulado,
tenían una extrema vivacidad. Cuando su cabellera se agitaba
violentamente tenía algo de osiánico y de «demoniaco» […].
Cuando Beethoven vio el retrato me indicó que el arreglo del cabello
le gustaba mucho así, ya que los otros pintores le habían
representado muy atildado, como si tuviera que presentarse en la
corte –decía–, y él no era así en absoluto".
KLOEBER
«A
veces –añade– vienen a mí palabras libres, salidas del corazón;
por esto me toman por un loco».
Beethoven
me dijo: «¿Qué es lo que os ha retenido para venir a verme?
Seguramente os han contado un montón de absurdos y me han pintado
como un ser desagradable, lunático, altivo, del que se puede
apreciar la música, pero al que hay que evitar personalmente.
Conozco estas malas lenguas mentirosas; como no encuentro más que
raramente personas que comprendan mis sentimientos y mis pensamientos
y por este motivo me conformo con pocos amigos, el mundo me considera
sin corazón: me conoce mal». SCHLÖSSER
"¿Me
preguntáis de dónde obtengo mis ideas? No puedo decirlo con
certeza; surgen sin ser llamadas, inmediatamente o por etapas. Podría
atraparlas con mis manos, en la naturaleza, en el bosque, paseando,
en la calma de la noche, en la aurora; lo que las suscita es cierta
disposición del espíritu [Stimmun], que se manifiesta con palabras
en el poeta y en mí con sonidos, resonando, ruidosas e impulsivas,
hasta que al fin se convierten en música». SCHLÖSSER
«Aquí,
rodeado de las creaciones de la naturaleza, me siento a veces durante
horas y mis sentidos se enervan con el espectáculo de los frutos de
la naturaleza, que conciben y se reproducen. Aquí el sol en su
majestad no se oculta detrás de uno de esos sucios tejados
construidos por la mano del hombre; aquí el cielo azul es para mí
un techo sublime. Cuando por la noche contemplo con asombro el cielo
y el ejército de cuerpos luminosos, llamados soles o tierras, que
gravitan eternamente en su órbita, mi espíritu se abalanza sobre
esas estrellas alejadas por tantos millones de leguas, hacia la
fuente primera donde nace todo lo que fue creado y donde volverán a
nacer eternamente nuevas criaturas".
»Sí,
todo lo que toca el corazón viene de lo alto; de otra manera, ¿no
es verdad que no habría más que sonidos, cuerpos sin alma? Mierda o
tierra, ¿no es así? El alma debe elevarse de la tierra, donde ha
sido exiliada por cierto tiempo la chispa divina, y lo mismo que en
el campo, al que el labrador ha confiado la preciosa simiente, debe
florecer y llevar muchos frutos, y después, así multiplicada,
remontarse hacia la fuente de donde ha descendido. Porque sólo con
un trabajo tenaz, con las fuerzas que le han sido prestadas, la
criatura honra al Creador y Conservador de la naturaleza infinita».
Otra
vez Schubert me dijo: «Él sabe todo, pero nosotros no podemos
todavía comprenderle y correrá mucha agua por el Danubio antes de
que todo lo que este hombre ha creado sea comprendido por todos. No
solamente porque es el más sublime y el más fecundo de todos los
músicos, sino también el más fuerte. Es tan fuerte en la música
dramática como en la música épica, en la lírica como en la
prosaica; en una palabra, puede con todo. Mozart, comparado con él,
es como un Schiller en comparación con Shakespeare; Schiller ya ha
sido comprendido, Shakespeare no lo será hasta dentro de mucho
tiempo. Todo el mundo entiende ya a Mozart, nadie entiende a
Beethoven. Para ello habría que tener mucho espíritu y aún más
corazón, y ser indeciblemente desgraciado en amor o, simplemente,
ser desgraciado». Schubert hablaba siempre con esta seriedad, este
buen sentido, esta razón y esta precisión. SCHUBERT, según BRAUN
VON BRAUNTHAL
¡No
estoy bien más que cuando estoy en la libre naturaleza!».
Si
Beethoven es un héroe igualmente por haberse realizado a despecho de
su sordera, es un héroe ante todo por haber aceptado ser un
pensador, en un ambiente donde todos hubieran querido que no lo
fuera, y por haber hecho de su existencia una acción, conforme a sus
intenciones más deliberadas y más expresas.
Exige
del hombre que hay en él la misma rectitud, la misma perfección que
en el artista. Se puede bromear por la insistencia con que habla de
su «carácter moral»; ello proviene simplemente de que quiere ser
el hombre capaz de crear la música que quiere crear. Por esto pide
al morir que la totalidad de sus papeles, de los Cuadernos de
Conversación también, sean conservados unidos y que sean accesibles
a cualquier consulta. Pues sabe que nada de su vida es extraño a su
obra.
Sabe
lo que quiere; sabe que es el único músico de su tiempo que lo
desea, y sabe que los músicos anteriores, por mucho que él los
venere, no podían desearlo todavía: crear una música cuyo impulso
sea tal que arrastre a los hombres a conquistar la alegría, en
libertad, por medio de la acción temporal. «Aquel que ha
comprendido una vez mi música, estará libre de todas las miserias
en las que se arrastran los demás».
«Hombre,
¡ayúdate a ti mismo!». Desde lo más profundo de su experiencia,
Beethoven lanza este grito. Sin ningún orgullo: ha comprobado que es
su única receta. «No puedo buscar un punto de apoyo más que en lo
más profundo, en lo más íntimo de mi ser; en el exterior no hay
absolutamente ninguno para mí… Eres tú el que debes crearte todo
en ti mismo». «Casi todo lo que he llegado a ser hasta aquí, no lo
he conseguido más que por mí mismo».
Ausencia
del padre y de la tranquilidad mental que asegura la armonía de una
familia y de una educación humana; ausencia de ayuda en el
nacimiento y desarrollo de su don musical. Ausencia de instrucción
literaria y científica: el ambiente cultivado de la familia Breuning
suplirá un poco esta laguna, y algunos cursos en la Universidad de
Bonn; pero Beethoven, uno de los hombres más inteligentes y más
ávidos de saber que ha conocido el mundo, debe descubrir todo por sí
mismo.
Su
feroz voluntad de independencia a toda costa (que pagó duramente) es
parte integrante y fundamental de su heroísmo. Pero lo que le
permitió ser él mismo, le retiraba al mismo tiempo toda facilidad y
todo apoyo exterior para su desenvolvimiento. Siempre en el momento
en que su esfuerzo por conquistar su lugar bajo el sol iba a ser
coronado por el éxito, se produce un desmoronamiento que vuelve a
ponerle en la situación de partida.
La
evolución de la obra de Beethoven no tuvo ninguna relación con su
sordera. La única incidencia
desgraciada que la sordera operó sobre su carrera musical fue el
prohibirle realizarse como virtuoso y más tarde como director de
orquesta. En cambio, afecta profundamente a su vida personal. No
solamente haciendo más difíciles, más susceptibles, más
precarias, sus relaciones con el conjunto de la sociedad; no sólo
volviendo más problemática la esperanza de un matrimonio o de un
amor recíproco; sobre todo, haciéndole imposible en cierta forma el
apoyarse en la amistad. «Para mí, se acabaron los incentivos de la
sociedad de los hombres, las conversaciones inteligentes y las
expansiones mutuas».
Lo
que le permite crecer, utilizando los obstáculos y venciéndolos
para lo esencial, es el hecho de que él cree en la voluntad.
Beethoven no es sólo un hombre cuya voluntad se afirma a cada
instante hasta el grado más alto, sino un hombre para quien la
voluntad es el primer factor, y quizá el principal interés, de la
vida. «¡Es tan hermosa la vida, poder vivirla mil veces!; pero no
una vida tranquila, siento que no estoy hecho para eso».
Su
noción del heroísmo se encamina menos a una glorificación de
algunos superhombres que a una intuición dialéctica de la vida, y
el héroe es el que, aceptando este hecho fundamental, asume el
combate de la vida hasta conseguir la victoria. Esta victoria no es
necesariamente el éxito, la obtención del objetivo propuesto, sino
el no haber renunciado nunca al combate ni retrocedido en la batalla;
es a veces el triunfo de Egmont en el instante de su muerte. Además,
para Beethoven, ninguna victoria es suficiente, ninguna conquista es
satisfactoria. Todos los objetivos que se propone son provisionales,
y el solo hecho de alcanzarlos suscita otro debate vital por el que
hay que abandonarlos.
«Nosotros,
seres limitados de espíritu ilimitado, hemos nacido sólo para el
sufrimiento y para la alegría, y casi se podría decir que los más
eminentes se apropian de la alegría a través del sufrimiento».
Porque
la naturaleza de la vida es la de ser actividad y lucha, y tiene para
él, en el seno de la vida misma y no fuera de ella, una dialéctica
del sufrimiento y de la alegría, del obstáculo y de la superación.
«Amar
por encima de todo la libertad», escribe a los veintidós años, y
veintiséis años más tarde: «En el mundo del arte, como en toda la
creación, la libertad y el progreso son el objetivo».
El
amor beethoveniano por la libertad se acompaña de un horror profundo
por el juego, por todo lo que es frívolo y gratuito. Le gustan las
bromas, los chistes, los juegos de palabras, ríe como un niño por
cualquier cosa, y todo porque es verdaderamente libre. Pero se toma
su vida y su arte en serio. No reivindica su libertad más que para
consagrarse seriamente a crear una obra seria. Y las dificultades que
encontrará para imponer su música a los diletantes de la sociedad
que le rodea provienen en gran parte de aquí.
"Crea,
es sobre todo para él, como todo artista que se respete, porque
solamente a este precio puede vivir. Pero es también para los otros,
y no cesa de decirlo; está convencido de que sus obras aportarán un
inmenso bienestar a la «pobre humanidad doliente», y muchas veces
necesita creer en ello para encontrar el valor de seguir componiendo.
Justamente por esto se exaspera, cuando el único resultado que
obtiene es hacer sollozar a «niños mimados». No es esto lo que él
esperaba. Ha escrito como si se tratase de una batalla; quiere sólo
que su acción suscite otras; pretende estimular, pero no emocionar.
«El corazón es la palanca de todo lo que es grande», pero la
emoción es mala porque rompe los resortes del luchador. De aquí su
desesperación, cuando ve que Goethe llora, en lugar de apresurarse a
rivalizar con él en la creación poética. «Los artistas son de
fuego; no lloran». «Para el hombre es necesario que la música
avive el fuego de su espíritu».
Frase de los autores:
Jean
y Brigitte Massin. Ludwig van Beethoven
«Vosotros,
que pensáis que soy un ser odioso, obstinado, misántropo, o que me
hacéis pasar por tal, ¡qué injustos sois! Ignoráis la secreta
razón de lo que así os parece. Desde la infancia, mi corazón y mi
espíritu se inclinaban a la bondad y a los tiernos sentimientos […]
Nacido con un carácter ardiente y activo, inducido a las
distracciones de la vida social, he debido muy pronto aislarme […]
¡Hombres, si leéis esto algún día, pensad que no habéis sido
justos conmigo!».
«A
veces vienen a mí palabras libres, salidas del corazón; por esto me
toman por un loco».
«¡Ningún
hombre ama el campo tanto como yo! ¡Si sólo los bosques, los
árboles, las piedras, devolvieran el eco que el hombre desea!».
Lo
que sí es seguro es que el mundo que Beethoven intenta suscitar es
un mundo humano, libre, igual, fraternal, donde reinen la paz y la
alegría; no se contenta con rivalizar,para su creación incesante,
con la incesante creación de la naturaleza… Toma el esfuerzo de la
naturaleza a cuenta de su esfuerzo, y las dos creaciones son sólo
una, en una comunión total, «en el templo de la naturaleza y de la
humanidad».
Ésta
es la esperanza de Beethoven. La obra que lo expresa con más
precisión es la Novena Sinfonía. Y esta obra termina (o casi) con
una especie de éxtasis religioso: «Hermanos, sobre la bóveda
estrellada, tiene que habitar un Buen Padre. ¿Os postraréis,
millones de seres? ¿Presientes al Creador mundo? Búscalo por encima
de la bóveda».
Cuando
Moscheles escribe en la parte inferior de la partitura de Fidelio:
«Terminado con la ayuda de Dios», Beethoven corrige, con enormes
caracteres: «Hombre, ¡ayúdate a ti mismo!».
«En
la cloaca en que nos encontramos todo está casi perdido;
procuraremos tan sólo que no me pierda yo mismo por completo».
Podemos
decir que Mozart no es más que música. ¿Y Beethoven? Beethoven
consagra su vida a la música, Beethoven ama apasionadamente su arte.
Beethoven sacrifica todo lo demás a su arte. Beethoven existe antes
de ser música. Beethoven es ante todo él mismo, y es por existir
por lo que él crea su obra. Lo que más desea es la música,
naturalmente, pero también desea la libertad, la acción, la
felicidad, el amor conyugal. Sus Stimmungen no existen por venir de
la música, es la música la que existe para expresar sus Stimmungen.
De los dos genios, es Beethoven el que tiene la idea más sublime de
la excelencia de la música entre las otras actividades humanas, pero
es Beethoven también el que considera menos la música como un fin
en sí, el que más ve en la música un medio al servicio de la
existencia.
“Pero
cuando más encuentra el alma su alimento, más madura el espíritu,
y llega a un feliz
entendimiento
con ella. Pocos alcanzan esto, pues lo mismo que millares de
criaturas creen casarse por amor y no tienen ni una sola vez la
revelación del amor- aunque todos lo profesen-, lo mismo millares de
individuos hacen profesión de la música sin tener la menor
intuición. Contiene en ella misma los gérmenes del sentido moral,
como estan contenidos en todas las artes; una creación verdadera es
moralmente un progreso (…)
El
arte representa siempre a la divinidad, y los contactos con los
hombres con él son una religión; lo que nosotros adquirimos por el
arte viene de Dios, inspiración divina que da a las facultades
humanas un objetivo que alcanzar.
La
inteligencia como el grano de trigo, necesita un terreno húmedo,
cálidamente eléctrico, para crecer, para pensar, para expresarse. .
La música es el suelo eléctrico en que el espíritu vive, piensa,
crea. La filosofía es un producto de este espíritu eléctrico; su
propia indigencia, que quiere basar todo en un principio original,
está realizada, aunque el espíritu no sea dueño de lo que él crea
para ella; es, sin embargo, feliz en esta creación, y lo es también
en toda creación espontánea del arte; independiente del artista,
más poderosa aún que él, lleva a la divinidad, y no sostiene al
hombre más que para dar testimonio de la acción de Dios en él. La
música da al espíritu la idea de la armonía. Un pensamiento
separado le ha hecho ya concebir un conjunto, una proximidad; así,
cada pensamiento en la música está en contacto íntimo,
inseparable, con el conjunto de la armonía, que es la unidad. –
Todo lo que es eléctrico lleva al espíritu a una creación musical,
activa, desbordante. – Yo soy de naturaleza eléctrica. (Bettina
Brentano, apuntes)
Coro de presos, ópera Fidelio:
"¡Oh qué delicia, respirar el aire libre a nuestro alrededor
Sólo aquí está la vida
La prisión es una tumba
Queremos confiar en la ayuda de Dios
La voz de la esperanza aún susurra
seremos ricos, encontraremos la paz
¡Oh Cielo! ¡Salvación!
¡Qué felicidad! ¡Oh, Libertad ¿volverás algún día?"
«Cuando
abro los ojos, suspiro, pues todo lo que veo es contrario a mi culto,
y me veo forzado a despreciar a este mundo incapaz de comprender que
la música es una revelación superior a toda sapiencia y a toda
filosofía«.
“¡Que
todo lo que se llama vida sea sacrificado a lo sublime y que
constituya un santuario del Arte! “
“A
pesar de todo lo que he sufrido no he perdido ninguno de mis
sentimientos de antaño por la infancia, la hermosa naturaleza y la
amistad...”
“El
espíritu de los que trabajan no debe ser encadenado por miserables
necesidades , y a causa de ello me veo privado de muchas cosas que
hacen una vida más feliz... Para mí es el imperio intelectual y
moral el que me es más querido, y me parece la más alta de todas
las monarquías espirituales y temporales”
“Ser
diez veces más que un héroe: un verdadero hombre” Verso de
Zacharias Werner copiado por Beethoven.
“No
reconozco en ningún hombre otro signo de superioridad más que la
bondad. Ahí donde la encuentro, ahí está mi hogar” (Carta a la
pequeña Emilia)
Mario
Roso de Luna (Autor de otra pequeña obra biográfica que quiero compartir)
"Beethoven
siempre anhela , siempre cree y espera en realidades mejores y en el
retorno de la alegría,
la ilusión y la felicidad primera, ahora ya en un ambiente de
celeste paz conquistada por el doloroso esfuerzo. Beethoven cierra
siempre el ciclo retornando a la fuente primera de alegría con los
tiempos finales, iluminados por el triunfo tras la lucha (en obras
como las sinfonías No.3 o 5, o el final del adagio de la sonata 29 o
del cuarteto 7".
“¡Resignación,
resignación absoluta con tu suerte! En adelante no vivirás para ti
sino para los demás. Desde ahora no hay más felicidad para ti que
en tu arte. ¡Oh Divinidad, concédeme fuerza para vencerme a mí
mismo!”
Vivió
Beethoven, con cortos intervalos, aislado del mundo durante los diez
últimos años de su vida. Nadie ignora la pasión que concibió
entonces por la Naturaleza, pasión de la que tantas huellas dejó en
sus obras, especialmente en la Pastoral o Sexta Sinfonía.
Identificado con los vientos y las tempestades, eco fiel de las que
eternamente agitaban su alma, escribe: “Mi reino está en aire; mi
alma vibra en los murmullos del viento a veces, así se arremolinan
los sonidos, así da esto vueltas en mi alma”
Espíritu
independiente, no se aviene a divertir a nadie. Pictórico de ideas,
quiere encarnar en cada obra una idea distinta: la heroica, la
épica, la trágica, la dolorosa, la íntima. La música no es para
él un motivo de diversión, sino una expansión intencionada; en las
notas no se encierra la intención frívola... Su arte es al
principio juvenil y ardoroso. Después es un arte de tristezas, de
dolores, de luchas, un arte que avasalla y que domina siempre
influido por un sentimiento desgarrador. En sus últimas obras,
aislado del mundo por su sordera, su alma se agiganta, crece hasta
adquirir proporciones inconcebibles, vive una vida de concentración
interior, de intensidad espiritual...”
La
Sinfonía heroica es la ruptura abierta de Beethoven con el mundo
viejo de las anteriores sinfonías y el comienzo de una nueva era
para la orquesta.
La
sinfonía cuarta es la Sinfonía del amor, la sinfonía quinta, por
el contrario , es el destino misterioso del hombre: sus cuatro notas
iniciales , tres breves y una larga, son “la llamada del Destino a
nuestra puerta”.
La
Pastoral es el pasaje de música descriptiva más gigantesco que se
conoce, con sus cinco tiempos se “Sensaciones agradables del
campo”, “Junto al arroyo”, “Fiesta aldeana”, “La
Tempestad” y “Acción de gracias después de la tormenta”.
La
Séptima Sinfonía a mí me parece la bajada de Beethoven a los
infiernos.
Cuando
su arte último se ha asentado ya en las empíreas regiones de la
sinfonía novena, de la gran misa y de las últimas sonatas, vuelve
la vista hacia el cuarteto y confía a él las últimas vibraciones
de su alma... La música de ellos parece como si de propósito
despreciara toda apariencia bella, para reconcentrarse en la
profundidad y en la esencia misma del sentimiento. La melodía
abandona todo sentido cantable, para encarnar en breves motivos fuera
de todo sentido melódico tradicional.
Para
penetrar en la interioridad de estas obras, tiene que colocarse el
oyente en un estado de recogimiento y de abstracción. “Millares de
personas se quedarán sin entenderlos”, decía Beethoven mismo; y
como respondiendo a su profecía, se han destacado dos corrientes de
opinión: la de los que, no penetrándolas, las juzgaban delirios de
un cerebro enfermo, incomprensibles y no bellas, explicando sus
armonías extrañas y sus combinaciones rítmicas como consecuencia
de su sordera; y los que, habiendo llegado a asimilarse ese arte lo
declaraban
el más elevado de cuanto la música ha producido.
Él
así, sin estar turbado ahora por el ruido de la vida, escucha sólo
las armonías de su alma, y continúa desde el fondo de su ser
hablando a un mundo que ya nada puede decirle. Ahora la vista del
músico se esclarece en su interior. Ahora proyecta su mirada sobre
las formas, que iluminadas por su luz interna, comunícanse de nuevo
a su ser íntimo. Ahora es la esencia misma de las cosas la que le
habla, la que se las muestra a la tranquila luz de la Belleza. Y en
ese momento, esta serenidad maravillosa, convertida para él en la
esencia misma de la música. Aún la queja, elemento natural de todo
sonido, se suaviza en una sonrisa: el mundo vuelve a encontrar su
inocencia de niño...
"El genio de Beethoven pertenece también a la Humanidad. Es privilegio de los verdaderos poetas demostrarnos que los seres humanos tenemos muchas maneras de recocijarnos y de sufrir. Del mismo modo, toda alma atormentada se reconocerá en el tempestuoso final de la Appasionata, y no podrá oír los motivos iniciales sin recibir la orden imperiosa de volver a sí misma. Una obra como el inmortal Cuarteto XIV nos eleva sobre todas las miserias y todas las mezquindades de la vida y nos prepara para oír los consejos de la bondad, de la dulzura, de la meditación interior: consejos que precisó el mismo Beethoven y que dio a todos los hombres. Almas que sufrís, espíritus generosos: ¡Tomad a aquel hombre por vuestro compañero!"
Vida de
Beethoven, Edouard Herriot
"Cuando
tengáis el alma profundamente agitada, debéis oír a Beethoven. Él
serenará vuestra tempestad. Vuestro dolor, turbación, duda o
desconsuelo: vuestros sentimientos obscuros, confusos, sombríos...,
harán resaltar doblemente todos los tesoros de majestuosa pureza que
se encierran en la sobrehumana música de Beethoven..... Después, al
recordar que lo que acabáis de oír es la inspiración recibida por
uno de vuestros semejantes, olvidaréis todos los crímenes y errores
de la humanidad, aun aquellos de que hayáis sido víctimas directas;
vuestro corazón se henchirá de una piedad inmensa y os sentiréis
orgullosos de ser hombres».J. F. Carbonell, (Natura, revista
de Montevideo, Mayo de 1912)
"Enseñad
a vuestros hijos a cultivar la virtud. Ella, y no el dinero, es la
que da la verdadera dicha. Os hablo por experiencia, porque la virtud
es lo único que me ha dado alivio en mis miserias. El amor a la
virtud, como el amor a mi arte, me han salvado contra la tentación
de poner fin a mis días"-.
"Su
vida es el cimiento de donde surge la obra; su grandeza como hombre,
es el origen de su grandeza como artista. ¡Sublime modelo!. Porque
no vivió para él, sino para los demás hombres, y ésta renuncia de
sí mismo (...) fue el deber que se impuso y realizó. Su obra
colosal, inagotable para el análisis, produce el estupor del
infinito; animada de soplo divino, lleva en sí vida y juventud
inmarcesible; es la idea en su forma universal: háblanos de la
verdad eterna... La música de Beethoven no es motivo de estudio
exclusivamente para los técnicos; en ella encuentra el filósofo, el
pensador y el artista, inmenso campo de exploración, porque no es
músico de forma, sino de idea; nada huelga en ella; cada nota tiene
un significado, cada silencio una emoción".
Beethoven Teósofo, Mario Roso de Luna
Lucha, sufrimiento, alegría, voluntad, amor, pasión todo esto nos dejó Beethoven. En su vida sufrió la pobreza material, la enfermedad, el abandono, pero su voluntad vital y artística eran tan fuertes que legó a la Humanidad- en la que a pesar de todo él nunca dejó de creer- una de las obras musicales más bellas jamás creadas.
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