lunes, 1 de junio de 2026

Cartas de Pierre- Dictadas después de morir (PARTE I )



Presentación, Por Jean Prieur

Las cartas de Pierre no proceden de la Tierra, fueron dictadas por un hijo que ya no pertenecía a este mundo, a su madre que continuaba en él. Pierre Monnier fue un oficial francés de 23 años que cayó el 8  de enero de 1915 en el frente de Argonne. Un hijo único cuya desaparición fue un drama. La medida del dolor de su madre fue proporcional al tesoro perdido, es decir, sin medida. 

La misión de Pierre consistió precisamente en anunciarle a ella, y a nosotros a través de ella, la resurrección inmediata, la realidad de la presencia de los desaparecidos que, muy lejos de dormir, continúan pensando, amando, actuando en los espacios espirituales.

El dolor terminó poco después de la muerte de Pierre, cuando la señora Monnier oyó con toda claridad la voz de su hijo, que la llamaba por tres veces. Ella preguntó conmovida:

-¿Eres tú, Pierre?

-¡Sí, soy yo, mamá! ¡No temas, estoy vivo!

Este fenómeno de oír su voz exteriormente no volvería a repetirse. "Sin embargo- cuenta su madre- continuamos una comunicación muy íntima. Yo le oía en cierta manera por intuición. Era como un pensamiento  que procedía del exterior y que brotaba en mi corazón. Este fenómeno aunque puede compararse al de mi propio pensar, era sin embargo muy distinto y yo tenía la certeza absoluta de que no eran míos tales pensamientos".

El 5 de agosto de 1918 Pierre ordena interiormente a su madre: ¡No pienses en nada! ¡Escribe! La señora Monnier mira en torno suyo, busca un lápiz y un pequeño cuaderno de notas y comienza a escribir:


 "Querida mamá:

Sí, he sido yo el que te ha pedido que escribas. Creo que así vamos a lograr comunicarnos con mucha mayor facilidad. Me alegra mucho poder hablarte  como en otros tiempos..." No me acuerdo de vosotros: os veo, os quiero, os escucho. Tampoco recuerdo mi habitación, vuelvo a esos lugares. Como ves querida mamá, la vida no se detiene, ni se interrumpe, ¡la vida sigue!"



Pierre Monnier


  ¡No temas a la muerte, querida mamá! Yo le tenía miedo pero cuando llegó me quedé dormido en sus brazos. Todo duró sólo unos instantes ¡sin tiempo para tener miedo, te lo aseguro! Luego un gran golpe en el pecho y en la cabeza, más tarde nada... ni siquiera la sensación de caer y de repente tu voz desesperada llamándome. Pobre mamá, allí estaba yo junto a ti y al lado de papá, tratando de consolarte ¡y sin lograr hacerte comprender que estaba a tu lado!

  Aquí tenemos mucho trabajo, te quedarías asombrada si pudieras comprobar la inmensa actividad de nuestra esfera; toda clase de actividad y en todos los campos. Dios nos ha encomendado misiones importantes entre vosotros. 

  Seguimos conservando nuestra personalidad. No hay que creer que llegamos, inmediatamente después de nuestro paso, a un estado de alegría completa. El pesar por nuestras imperfecciones no sólo continúa, sino incluso que es mucho más intenso que en la tierra; en cierto sentido hay que redimir... en ello trabajamos y Jesús nos ayuda. Si comprendierais esto durante vuestra vida terrenal, podríais evitaros muchas penas en nuestra esfera. Nada  se pierde, todo produce sus frutos. Vigilad por tanto vuestra siembra.

  Sí, a veces vemos a los apóstoles con Cristo. El que ama cumple la voluntad de Dios. El amor es la atmósfera que necesita el hombre que pretende acercarse a su Creador, Amor esencial. Eso es lo que vino Cristo a enseñar a los hombres, y para demostrarlo de una forma palpable, murió por amor y sobre una cruz. Era en cierto modo una "prueba", un "testimonio, una "garantía". Dios es amor, y los que aspiran a El tienen que amar con un amor que se parezca al de Dios.

  Dios omnipotente y Señor del Universo, podría obligar al hombre a obedecerle; pero no quiere esta obediencia de esclavo, sin ningún valor como respuesta a su amor. Dios creó al hombre libre.

  Toda la misión de Cristo fue una llamada al amor del hombre hacia su Creador, como respuesta al amor de Dios por su criatura. 

  La Tierra, como toda la creación evoluciona. La ley del progreso es esencialmente la ley de Dios, todo progresa, todo se purifica, todo se espiritualiza. Y como el fin de la evolución es el amor puro y completamente libre de egoísmo, todo progresa hacia la belleza y el amor espirituales.

  Las almas encarnadas están encerradas, ahogadas en la materia, y la unión fecunda es muy difícil de realizar.

  El Evangelio es el triunfo del amor del Creador, a pesar de la traición del hombre. Ahora más que nunca, nosotros, ante quienes se ha corrido una parte del velo, debemos repetiros el mensaje divino. Oh, ¿Qué hacéis actualmente con él sobre la tierra?

  ¡No temáis pues a la muerte! avanzad hacia la muerte... ¡hacia la vida! Para ello salid de vuestra envoltura de carne, que no es vuestra personalidad, sino un estorbo, y mientras esperáis el momento elegido por Dios para libraros de ese estorbo, buscad las cosas del espíritu, las únicas que son eternas, como os dijo Cristo.




  Dios es Amor, Cristo es Amor, el Consolador es Amor, las relaciones entre los hombres deben ser Amor, porque su meta es la realización del Amor. Esforzaos en amar, porque amar es vencer.

  Por supuesto que tu perrito tampoco murió en realidad, pues nada de cuanto está vivo muere , ya que la vida es un soplo del Creador.


  La Buena Nueva del amor redentor de Cristo fue predicada a todos los espíritus del "lugar de los muertos"... lo que significa a los diferentes planos en los que vamos evolucionando, después de nuestra salida de la carne; esta misión no terminará nunca.

  El hombre era tan material, que había olvidado la grandeza de su origen; no se acordaba de que era espíritu y por lo mismo inmortal. Cristo dio ejemplo de lo que debía ser el espíritu del hombre dentro del cuerpo mortal; luego mostró lo que sería el espíritu del hombre dentro del cuerpo nuevo, material, pero no animal. Por eso se apareció a sus discípulos porque comprendió que los ojos de los hombres están tan cerrados  a las cosas del espíritu, que debía hacerse visible a los ojos de su carne para convencerlos.

  El Paraíso es un estado del alma, no un lugar. El Paraíso no se logra nada más morir, sino cuando la evolución del alma es completa.

  Para un espíritu desencarnado el espacio no existe como tal. Nos basta pensar y desear un acercamiento a aquellos o aquello que queremos para que se produzca. Esta barrera para volver a verse es, justo lo que la Iglesia podría llamar un purgatorio: es la justicia de Dios, lo que separa en el más allá a los que se aman.

  Dios espíritu, Padre de los espíritus  no podría alegrarse con la sangre derramada, ni en los primeros tiempos en que la humanidad le ofrecía de este modo su homenaje, ni en los tiempos de su Palabra encarnada.

  ¡No! el sacrificio que nos salva es el triunfo del amor sobre el pecado y la muerte. ¡Todo el Evangelio es eso! Dios no perdonó a los hombres a causa de la cruz complaciéndose en el sufrimiento de un Justo por los pecadores, sino que la cruz fue la prueba del perdón de Dios aceptado por un Justo para revelar a los culpables el amor victorioso. Porque los hombres eran pecadores y rebeldes, Cristo quiso salvarlos dándoles la mayor prueba de amor que se ha conocido. Abría así sus ojos al conocimiento del amor, pero no fue por morir Cristo en la cruz por lo que Dios perdonó a los hombres pecadores. El amor y el perdón estaban en Dios antes de la venida mesiánica. 

 Sin embargo, si Dios no se hubiera mostrado al mundo por medio de Cristo, la humanidad habría seguido olvidando ese amor inagotable y habría vuelto a la nada.


"Esta luz resplandece en la oscuridad y la oscuridad no ha podido apagarla". Un rayo de Sol se cuela por la puerta abierta. Foto tomada el 28 abril de 2025,  día del apagón en Madrid, España. Parroquia Santa Beatriz.


  "Preguntas cómo explicamos aquí el papel expiatorio del hombre desde el punto de vista  del sufrimiento aceptado por la salvación de los demás. El sufrimiento no tiene en sí mismo ningún alcance moral si no hace brotar el altruismo. Todo sufrimiento debería servir para acercar a las almas a la gran meta esperada por Dios: el reino del Amor. Si comprendes lo que quiero decirte, aparecerá ante ti, en toda su grandeza, el sufrimiento humano que se une al de Cristo para salvar a las almas.
  Dios se deja conmover y enternecer por la abnegación cuando observa este amor semejante al suyo, Dios ama con un amor sin medida al alma ennoblecida por el amor por haber aceptado el sacrificio. Dice la Iglesia que los que mueren por una causa santa consiguen una morada especial... ¡es verdad!"

  "La sangre es el alma de la carne, el alma que quiere desarrollarse y vivir debe alimentarse de amor, el amor sólo es fecundo en la unión con Dios; esta unión sólo se manifiesta, si el amor del hombre responde al amor de Dios. Es una cuestión de capital importancia: el hijo debe amar a su padre que le ama, para no quebrantar la ley esencial de la psicología del alma"

  "Los animales que atravesaron la esfera terrestre tienen aquí una vida superior a la de su primera existencia. Se liberan de la esclavitud de la materia; es decir, se liberan igual que nosotros de la necesidad de comer y de engendrar. Consiguen poder relacionarse con nosotros, dado que los animales piensan y que la comunicación a través del pensamiento es el lenguaje de los espíritus liberados. Lo mismo que hacían en la tierra, rodean a nuestra sociedad con su afecto sencillo. Ellos también evolucionan y se dan cuenta de que el amor es la meta esencial a alcanzar. Debido a esta evolución, nosotros volvemos a encontrarlos en muchos planos sucesivos, pero nunca llegan a la categoría de las especies que participan en la esencia divina. Nos aportan como en una ofrenda su amor sencillo. A nosotros nos es imposible explicaros la razón de todo esto, al menos que recurramos a la ley fundamental que gobierna toda la creación: el amor. Siguen conservando su forma, lo mismo que nosotros, seguro que los reconoceréis.

  En realidad no nos separamos de vosotros, nuestra vida se desarrolla al lado de la vuestra y es posible comparar nuestras ocupaciones y los planos sobre los que tenemos que realizarlas con el puesto del trabajo de un obrero. Sólo hay una cosa que provoca la ruptura de la relación: el olvido.
El amor puro y fiel es de naturaleza divina; cuanto más amamos, más aportamos a ese organismo que tiene por centro a Dios-Perfecto-Amor. ¿Habéis sentido y comprendido alguna vez hasta qué punto esta corriente de amor une a los espíritus de uno y otro mundo?
Nosotros no somos caminantes a quienes la distancia aleja de vosotros, somos huéspedes de los hogares que nos aman. El espacio no significa nada para nosotros, por tanto ¡convenceos con absoluta certeza de que estamos a vuestro lado!



Dr. Takashi Pablo Nagai  y sus hijos

  La verdadera religión a los ojos de Dios es el Amor. El amor es el que domina el culto en espíritu; Dios es amor, el amor es Dios. La Creación que progresa hacia Dios, sólo llegará a El en el amor perfecto; es evidente, según esto, que todo lo que no contiene ninguna partícula de amor está fuera de Dios. 

  Dios que es Espíritu infunde en nosotros el soplo de ese Todo, único en su inmaterialidad, que constituye su forma y ese soplo es nuestra alma... o mejor dicho la vida de nuestra alma. La vida del alma o soplo de Dios sobrevive a las obras de la carne, Cristo es el amor de Dios encarnado. Jesús os había anunciado la victoria del espíritu sobre la materia; ante el olvido de esta conquista lograda por su amor, Dios permitió siempre los esfuerzos personales de los que dejaron la carne, para avisar y hacer comprender a las almas que se adormecen en la pereza moral de la vida carnal.


  El sacrificio es la base necesaria del amor, es la prueba del amor; no puede realizarse sin amor. Así cuando hayáis aprendido a amar hasta la renuncia, entraréis en el Reino del Amor, el Reino de Dios y sentiréis en el fondo de vosotros mismos que todo lo que es grande y puro en la vida es fruto del Amor: el Amor que Dios quiso para la Tierra dándose a sí mismo, ¡Dios es Amor! Amad, amad hijos de Dios, hasta en los pequeños detalles de vuestra existencia.


  El alma, venida de Dios- y no sólo creada por Dios, como el cuerpo- tiene unas posibilidades de elevación a las que el cuerpo no puede aspirar. El cuerpo, a través de sus impulsos instintivos, nos acerca a la vida inferior y primaria de lo temporal de la creación. El alma, incluso cuando está encarcelada en la carne, es un átomo salido del "Todo" Divino, llegaréis a entender que los sentimientos elevados del alma tienen como base el Amor... Ahora bien, el Amor es Dios.

  Es por el intercambio de amor como las almas permanecen unidas. Aquí nuestra tarea consiste en aprender a amar como Dios quiere que sepamos amar, ¡esta tarea es muy hermosa, muy dulce! yo solicité el privilegio de contároslo, querido amigos, de deciros que no echamos de menos la vida de la Tierra. Aquí donde he llegado todo es luz y belleza, estamos continuamente a vuestro lado







  Existe el problema del sufrimiento, un tema admirable y misterioso: el sufrimiento puede ser expiatorio... puede ser personalmente expiatorio por pecados cometidos y aceptado libremente por cada hombre; puede ser individualmente expiatorio y confundirse con el castigo; puede ser humanamente expiatorio: por los pecados de los hermanos, por los pecados de todos... en una palabra:  "propiciatorio".

  La primera de estas expiaciones tiene por fin la purificación de un alma, que tiene que pasar por el tamiz del sufrimiento, por el crisol donde perderá toda escoria. Vosotros conocéis esa clase de almas a las que la felicidad las hizo indolentes e inútiles, tibias y que después de haber pasado por las horas trágicas del sufrimiento aparentemente inmerecido, salieron de la prueba engrandecidas, santificadas, arrepentidas, ¡salvadas! La acción de Dios...la acción del amor es evidente.

  La segunda expiación propiciatoria es múltiple. Se le puede pedir a una sola alma, o a una sociedad o incluso a una nación. Es el sufrimiento expiatorio que más se parece al de Cristo. Esta alma o estas almas no cometieron pecados mayores que los de aquellos que los rodean, y sin embargo son elegidas, al parecer, para recibir el peso de la iniquidad de todos, para sufrir por ella, para triunfar de ella en el amor y en la abnegación. Dios se deja conmover por la voluntad del sacrificio de amor para atenuar las consecuencias del pecado, sacrificio que es en esencia una oración de intercesión. 

  No obstante, hay que decir que este sufrimiento expiatorio, para que sea eficaz, debe ser aceptado. Los que sufren en la rebelión o la inconsciencia por lo que se les pide, sufren en vano. Dios les "prueba" en el sentido literal de esta palabra, y es posible que esta prueba les muestre incapaces de la misión redentora; Dios sólo es su Juez.

  En resumen, pensad que el sufrimiento no es nunca inmerecido. Con frecuencia procede de la solidaridad humana o ha nacido del pecado. En todos los casos es permitido por Dios, que ve en él un medio para llevar al bien y a la salvación al alma extraviada de sus hijos.

  El sufrimiento, tormento de las almas está llamado a agitarlas hasta el fondo de sí mismas, para hacer subir a la superficie "la perla preciosa"  que se hundía en las arenas mortales de la indiferencia y del mal, convertidos en naturales e individuales. 

  Vosotros sufrís porque Dios os ama y quiere salvaros. Dios mismo sufrió en Cristo por amor hacia sus hijos olvidadizos, que corrían al abismo de la muerte eterna. ¡Bendecid al sufrimiento que ha salvado al mundo!



  El alma bajo esta envoltura, siente dificultades y tentaciones, pero también posibilidades  y ocasiones de victoria totalmente adaptadas a su condición carnal; es en cierto sentido el estudio, el ejercicio, por los que nuestro ser espiritual debe adquirir su graduación y sus "títulos universitarios". Cuando el alma ha superado positivamente esta prueba moral, Dios juzga si el alma que El ama debe pasar por otro período de actividad especial, o si puede ser admitida en un plano superior. 

  Cada una de las almas encarnadas está bajo la responsabilidad especial asignado por Dios para ayudarla. guiarla , iluminarla e impedirle que se aleje de Cristo, Camino y Vida.

  El Evangelio es el grito de victoria del amor: Jesús, humilde, pobre, abandonado, martirizado por amor os  enseña que nada, nada interesa sino el amor.

  La naturaleza orgánica de Dios (no puedo expresarme de otro modo por no conocer ningún término para decir lo que quiero) es el amor, su espíritu es amor. Y esta es la razón de su perdón frente a la degradación y la ingratitud del hombre. Dios nos ama y no puede renegar de sí mismo dejando de amaros, porque Él es por esencia Amor. Por eso si nuestra naturaleza se aparta del amor, se aísla de su principio viviente; en una palabra: muere... muere en su totalidad. Porque para esa parcela de amor (el hombre), engendrado por el Amor (Dios), es a pérdida del poder de cohesión.



Jesús y sus discípulos- Película El Evangelio según San Mateo de Pier Paolo Pasolini


  Aquí nos tenéis a todos, a todos, queridos hermanos hundidos en la noche: os traemos el amor sin tacha del Todopoderoso... ¡Qué gracia! hemos encontrado aquí la verdadera vida en el amor... ¡qué privilegio! y os recordamos que esta vida está a vuestro alcance en la tierra, porque Cristo, el Pan de amor, os ha dejado como prueba de la unión entre su vida terrena y su vida en el Cielo, el Pan de su carne, el Cáliz de su sangre... ¡qué favor!


 
  El mundo actual está invadido por las negaciones de amor; ellas invaden las almas, las vidas, los hábitos, las costumbres.
Nosotros mismos ignoramos el misterio del Ser de Dios, pero sabemos que Dios es el Amor, porque el Amor contiene el ambiente, la esencia, el perfume, la fuerza del Bien, y que lo que se llama el Bien, al igual de lo que se llama el Amor, es Dios.

  Dios nos entregó a su Hijo -su Verbo-  por amor; Cristo aceptó la vida de la carne por amor; toda su vida terrena fue la abnegación en el amor; su muerte, el sacrificio por amor; su resurrección, el consuelo anunciado al mundo por el amor, sus promesas son promesas de amor; sus mandamientos, reglas de amor; sus reproches, el castigo que debe llevar el arrepentimiento y la salvación... es también motivado por amor.

  Dios, por Cristo, lo soportó todo por los culpables, ¿no podríais vosotros tender la mano a otros culpables? ¡No! Ante tal amor, no hay excusa posible.

   Dios necesita de vosotros... misterio que revela el amor del Padre, porque el amor que ama no puede privarse del objeto de su amor. 

  Vosotros sólo podéis vernos con la mirada espiritual; sólo nos oís en vuestro subconsciente sensibilizado... pero sin embargo, nosotros os rodeamos, estamos a vuestro lado... queridos amigos, ¡creednos!


   El alma tiene un origen inmarcesible que reaparece siempre cuando se asocia a otra alma. Quiero decir con esto que, a pesar del vestido temporal del alma que vive en la carne, continúa siendo ella misma, recuerda, vibra ante la llamada de otras almas y prepara así los vínculos que se forman a veces entre el Cielo y la tierra: esta comunicación puede transformarse en comunión, si lo queréis....
   El peligro que puede darse para conocer esta ley del mundo del espíritu, está en la elección de las almas con las que os relacionáis así a través del velo. Pero los que son sinceros y rectos. que se sitúan bajo la protección de Cristo, "que distinguen los espíritus para saber si son de Dios" (I Jn 4,1) tal como os recomendó el apóstol, esos no se exponen a una situación más inquietante que el hombre que se relaciona con otro hombre en la tierra.
   Además, las preocupaciones puras y elevadas de un alma aterran - incluso puedo decir que aburren- a los espíritus superficiales y malos. Estos no "intentan" acercarse" a seres superiores a ellos, y a quienes rodean y protegen espíritus también superiores.


   El amor no puede morir. El amor es la inmortalidad y la inmortalidad es el Amor... es Dios. Sólo las pasiones totalmente carnales desaparecerán con la carne. Pero todo impulso espiritual el amor triunfa de la tumba.
   ¿Qué importa, mis queridos hermanos, si lloráis, si tenéis goces temporales?... todo lo que afecta a la carne, a la vida de la tierra, desaparece como el humo; sólo quedan las disposiciones con las que vuestras almas aceptaron las sonrisas y las lágrimas.

   Sólo disponéis de un instante, de un instante muy corto para decidiros, para elegir... qué importa si los preparativos de ese viaje son laboriosos, alegres o penosos, camináis hacia el Cielo, hacia nosotros todos, hacia el Perfecto-Amor, hacia Dios... ¡Venid!





Película El Evangelio según San Mateo- Pasolini





   En la tierra, mi querida mamá, tú sabes bien que la mayoría rechazan o ignoran esta unión mística que debería ser, no obstante, la situación normal entre los que se aman; la muerte sólo puede separarlos en "apariencia": quiero decir, por los obstáculos materiales y groseros que oponen una barrera, la mayoría de las veces, infranqueable, a las miradas de los ojos que mueren. Pero otros, sí cierran estos órganos torpes y hunden en el infinito las miradas inmortales de las almas Estos sí ven y escuchan con un oído distinto del que utilizan en la vida de la carne.
   Ese nosotros que vive en el cuerpo, deja la materia que lo envuelve y vuela hacia las regiones etéreas donde, como espíritu que es recobra la libertad del espíritu. Pero lo mismo que su personalidad espiritual moraba en la carne sin combinar sus elementos, así esta personalidad no se disuelve en el éter: sobrevive intacta, consciente. Sus nuevas condiciones de vida le permiten "visitar" a los espíritus que palpitan en medio de los obstáculos del cuerpo enfermo donde están retenidos.

   Querida mamá, todas las presencias espirituales son accesibles a los espíritus durante su prueba terrenal: incluso la de Jesús, rayo de belleza cuya espiritualidad divina se ofrece a vuestra alma, Esa emanación viva, fecunda, activa es el Espíritu Santo, salido de Dios, su "Cristo espiritual". Todas estas gracias están a vuestra disposición; sólo tenéis que abrir vuestras almas para recibirlas.
   Este maestro que así nos ama es el que nos envía, queridos míos, a tranquilizaros infundiéndoos la confianza que necesitan vuestros corazones. Queridos míos, ¡la muerte no es nada! la verdadera vida comienza de este lado del velo...


   ¡No lloréis por nosotros! vivimos una vida muy superior a la de la tierra... Lo único que nos hace sufrir en nuestro cariño, es vuestra incapacidad para comprender lo efímero de la existencia de la carne. Pensad por tanto  que cuanto más se descargan vuestros espíritus de las preocupaciones materiales, más se acercan a los nuestros. Sois vosotros los que debéis venir hacia nosotros, y no volver nosotros hacia vosotros. Nosotros lo hacemos, no obstante porque, al ver vuestra parálisis psíquica, nos acercamos a vosotros con el permiso y el consejo del Maestro que nos ama.

   "No trajisteis nada al mundo, y es evidente que nada podréis llevaros de él" (I Tim 6,7). Entonces, por qué esa pérdida irrazonable e irracional de vuestras fuerzas más sanas y más bellas, para obtener ventajas de tipo temporal, cualesquiera que sean.

   El cuerpo es el receptáculo  de todas las emociones afectivas; pero las que tienen un origen puramente sensual, deben desaparecer con la muerte (o al menos, modificarse hasta transformarse en pura ternura), mientras que los afectos cuya base es una emoción espiritual, psíquica, son en toda la obra de Dios lo que hay de más duradero: lo infinito, lo inmortal. 

   Nosotros nacemos aquí con nuestras riquezas espirituales conseguidas en las luchas de la vida en la tierra. En comparación con la vida terrenal, la muerte lleva consigo una situación superior de posibilidades espirituales y de comprensión, que nos permiten dirigirnos pronto hacia nuevos horizontes.


   Querida mamá, esa separación sois vosotros los que la creáis. Desgraciadamente, continuáis intentando establecer con nosotros un vínculo físico; quiero decir, material: la vista, el tacto, el oído... ¡claro que eso es posible! sin embargo, aprended a serviros de vuestros sentidos espirituales, y no de los que vuelven a sumirse en la materia. Nosotros hablamos en vuestra conciencia para hacernos oír: tocamos el centro psíquico de vuestros sentidos, para daros la prueba de nuestra presencia.

   Aprended a comunicaros mentalmente (esto basta) con los espíritus que os rodean. Y lo mismo que hacéis en la tierra, elegid a vuestros amigos.
   Queridísimos amigos, dejad que se abra ese alma noble y pura que saque de Dios la sabia alimenticia de la que vive y entraréis en comunión cono nosotros a través del centro espiritual de vuestro ser.

   Nosotros sabemos que el progreso espiritual es la única razón de la vida. Podéis por tanto, mediante las obras, mejorar vuestras ideas altruistas. Obrar por obrar no vale nada, incluso cuando se obra bien. Se da por tanto un atasco en el mismo lugar, cuando vuestra vida se llena de deberes únicamente terrestres.

   Durante vuestra vida terrestre, ejercitaos en el trabajo misionero, porque aquí, gran parte del servicio de Dios es una misión constante... la misión en el amor esencial: el amor hacia nuestro Dios, el amor hacia nuestros hermanos. Este amor desborda nuestras almas que están llenas de él; y con este amor sin sombra y sin igual se amasa nuestra felicidad. Dios quiere la Felicidad para sus hijos... buscadla en el amor.

   ¿Qué esperas tú, alma insatisfecha y alterada? Esperas a Dios, la unidad con Dios, la unidad con su Amor: Cristo, la vida del cielo, que será justamente esa unidad y el fin de la espera.
   Vosotros sabéis también, pobres hermanos a quienes la vida terrestre deja insatisfechos e infelices, que esa sed de vuestra alma es en realidad una sed de amor invariable, sin fin... esperáis este amor, puesto que lo pedís (en vano la mayoría de las veces) a los que os rodean, y ellos os aportan una apariencia del mismo. Esperáis este amor, porque sabéis que eso será la felicidad; lo esperáis con la seguridad de conocerlo al final... ¿dónde?... en Cristo.
¡Dios es amor, Cristo es amor, el Espíritu es amor! es pues sólo en el amor donde encontraréis a Dios.


   La Cruz es el punto supremo del amor, y el amor, por haber llegado hasta la Cruz, fue la perfección de sí mismo. Un amor así sólo podía ser practicado por Cristo, sin pecado y todo amor, porque Él no era otra cosa que la manifestación del Amor intrínseco de Dios... lo que constituye el ser de Dios. El amor de Dios perdona, porque Dios al ser amor no puede dejar de ser misericordioso. Si el pecador endurecido llega a la "segunda muerte", no es porque Dios ha dejado de amarlo, sino porque él ha dejado de amar a Dios. Como la vida eterna es en sí misma inseparable del amor, el alma que vive sin amar se extingue y muere.

   Dios no os pide la extirpación de vuestro ego, sino la extirpación de todo lo que es malo en ese ego: las pasiones infernales... ¡legión!... ¡envidia, mentira, egoísmo! nacidos todos de ese egoísmo, del predominio del "yo" sobre el amor altruista. Esto es lo que hay que destruir pacientemente: es la batalla diaria.

  La soledad moral que fomenta según vosotros el abatimiento de vuestra alma, sólo es aparente: ¡innumerables ojos os miran, dolorosos  y suplicantes! miradas de pureza inmaculada del "Varón de Dolores" que murió para arrancarnos del mal; mirada de ángeles, miradas de los que os aman más allá de la tumba.. todas esas miradas os siguen y os imploran.

   Este recuerdo de nuestras victorias, de nuestras derrotas y de nuestras batallas ásperas y crueles, las revivimos aquí con un realismo inesperado. No sólo vemos los pecados cometidos, sino todas las consecuencias lejanas de esos pecados: el contagio del mal que, como ondas cada vez más amplias, actúa sobre el universo... no ya sólo sobre unas almas, sino sobre todas las almas. Cristo nos recordó esta solidaridad humana que llega hasta Él: " En la medida en que no hicisteis el bien a uno de estos pequeños, es a mí a quien rechazasteis hacerlo" (Mt 25,45).


   ¡Ánimo, amigos míos! no estáis solos en la lucha, ¡y cada una de las victorias os lleva a otras victorias!"

Vuestro Pierre


Nota: La primera edición de las Cartas de Pierre se publicó en Francia en el año 1923. Se publicó un primer volumen masivo de 926 páginas bajo el título Lettres de Pierre a través de la editorial Bussièr.



   

domingo, 9 de mayo de 2021

Las sonatas de piano de Schubert, por Alfred Brendel.



Qué experiencia tan grata ha sido conocer a través de sus numerosas grabaciones, a este músico llamado Alfred Brendel. No sólo por sus impecables interpretaciones al piano, sino además por su profundidad al abarcar magistralmente no sólo la parte técnica  de una obra, sino también su contenido íntimo y profundo. A veces tan íntimo, que suele pasar desapercibido. 

Hace unos meses conocí el libro del cual he hecho un pequeño extracto a propósito de las sonatas de piano de Franz Schubert. El libro, además, trata de aspectos poco conocidos de las obras de Mozart, Beethoven, Liszt o Schumann, pero es en las sonatas para piano de Schubert el ensayo más extenso y analizado del libro.


Conocer la opinión de Brendel abre nuevas perspectivas , no sólo al intérprete sino también -como es mi caso y el de muchos-, a los oyentes. Comprender la obra es comprender al artista que la creó, su expresión, sus anhelos y sentimientos. Y pocos mejor que Brendel conocían ese aspecto tan íntimo de lo que interpretaba, y lo expresaba  a través del piano logrando esa magia y comunión que la música provoca cuando es interpretada con respeto y sentimiento. 


A continuación algunos extractos de este magnífico libro sobre ensayos de Alfred Brendel:

"Ha tenido que pasar mucho tiempo para que se estableciera finalmente la idea de Schubert como un gran compositor para el piano y maestro prominente de la sonata. A ello han contribuido sobre todo Artur Schnabel y Eduard Erdmann en su papel de intérpretes y maestros influyentes. En su generación siempre fueron siempre una excepción y tuvieron que ver a menudo cómo otros movían la cabeza con un gesto de desaprobación. Incluso hoy día encontramos en algún que otro músico de edad avanzada un alto grado de desconocimiento, duda y menosprecio cuando se habla de las sonatas de Schubert. 

Con excepción de sus composiciones para piano a cuatro manos, en vida del compositor sólo se imprimieron unas pocas obras instrumentales: sólo tres de sus sonatas (op. 42, 53 y 78), la Fantasía Wanderer, Los Moments musicaux y los dos primeros impromptus del opus 90.  El resto de los impromptus  no fue a la imprenta hasta diez años después de la muerte del compositor.

La música instrumental de Schubert se puede dividir en dos períodos. El primero alcanza hasta 1819 y comprende seis sinfonías  y quince sonatas, once de las cuales quedaron inconclusas. Sigue una cesura de tres años durante los cuales, además de su producción constante de lieder, se dedica principalmente y sin éxito a la música escénica. Schubert comienza a adoptar ya el estilo de su período "maduro" que empieza propiamente en otoño de 1822 y acaba con la muerte del compositor. 

Casi todas las obras del período tardío demuestran un alto grado de maestría que nunca llegaron a alcanzar las obras anteriores, aunque en ellas se encuentren obras magníficas como las primeras sinfonías.

La Inacabada y la Fantasía Wanderer, compuesta ambas en el otoño de 1822, dan una imagen completamente nueva. No puede haber sido casualidad  que la sífilis de Schubert, según parece, comenzara a manifestarse justo en ese tiempo. Sería imaginable, que bajo la impresión de la enfermedad, Schubert reuniese sus energías en el repentino esfuerzo desesperado de quien toma conciencia por primera vez de la brevedad de la vida que le queda por delante.


La admiración de Schubert por Beethoven rozaba la idolatría. En su lecho de muerte, le pidió a sus amigos  que le tocaran el Cuarteto de cuerda en do# menor, op. 131 de Beethoven., publicado un año antes, pero que todavía no se había estrenado. Quizá fue la última gran alegría de Schubert poder escuchar esta obra. Más tarde, en pleno delirio, parece que dijo : "Sacadme de aquí, bajo la tierra. Aquí no está Beethoven". Lo admiraba demasiado para atreverse a desafiarlo con sus propias armas. Además, Schubert debió de notar la diferencia de naturaleza musical entre ambos. En comparación con Beethoven, el arquitecto, Schubert componía como un sonámbulo. Las sonatas de Beethoven no nos hacen perder nunca la orientación, se justifican por sí mismas en cada momento. Las sonatas de Schubert acontecen de una forma enigmática. Ingenuidad  y refinamiento están hermanados en esta música como sólo lo están en la de Haydn. No hay que confundir ingenuidad con sencillez. La música de Schubert puede ser cualquier cosa menos sencilla.

Beethoven expone su música en el marco intelectual más firme para que el carácter de las emociones se desprenda de él con mayor contundencia. Schubert pone mucha más confianza en la franqueza de sus emociones; la carga de la forma ha de pesar lo menos posible. La fascinación que provoca lo episódico es más fuerte que el imperativo de la coherencia.

Se dice que la música de Schubert es agradable, complaciente, sentimental y de bondad íntegra, una concepción que proviene de una época en la que se abusaba de sus melodías en operetas. Schubert, puede ser todo eso, sin duda, aunque yo no veo sentimentalidad salvo en raras ocasiones. La diversidad de caracteres mucho más esenciales que tiene a disposición es inmensa. Como todos los compositores verdaderamente grandes, Schubert no se deja encasillar en solo un carácter. Schnabel  señalaba que mucho más que un simple melodista, Schubert era un creador de sonatas de alto dramatismo. Basta ver el uso que hace de los signos dinámicos  para entender el alcance  de su fuerza expresiva, que no refleja en absoluto al lírico blando. No sólo en las obras para piano, con sus ppp y sus fff, sobrepasa los límites dinámicos habituales, hay también canciones como Der Doppelgänger que demuestran la necesidad que tenía Schubert de alcanzar extremos, desde el susurro hasta el grito.

Probablemente Schubert no era un pianista muy brillante. Aun así, su instinto para las posibilidades virtuosas del instrumento era extraordinaria, aunque en sus sonatas prácticamente nunca persigue el lucimiento instrumental por sí mismo. 

En la Fantasía Wanderer el piano se transforma de una manera tan consecuente en una orquesta como no se había visto hasta entonces. No sólo se sugieren los timbres individuales de los instrumentos de la orquesta, sino también la violencia del tutti. La Fantasía Wanderer tuvo una influencia perdurable en Liszt no sólo en su nueva estética sonora y en sus exigencias a la resistencia del intérprete , sino también en su estructura monotemática. Las sonatas de los años 1823 a 1826 continúan ese estilo pianístico orquestal caracterizado, entre otras cosas, por el uso de trémolos, octavas rápidas y repeticiones vibrantes de notas.


En las sonatas de Schubert escuchamos al cantante de lied (Sonata en la mayor, D 959, finale), al narrador ( Sonata en la menor, op. 42, comienzo) o incluso combinaciones curiosas como un coro masculino recitando (Sonata en re mayor, comienzo del segundo movimiento).


Las últimas sonatas


Las tres últimas sonatas del compositor se escribieron, por lo que sabemos, entre mayo y septiembre de 1828. Schubert las pasó a limpio pocas semanas antes de declarársele la enfermedad que acabó con él en noviembre. Quizá ese tifus abdominal no hizo más que dar el último empuje mortal; en cualquier caso, por la sífilis que padecía y también por una productividad febril durante ese año, el organismo debilitado de Schubert, no lo aguantó. De todos modos, su muerte no parece presentida o llevada conscientemente. Tampoco las tres últimas sonatas se pueden entender como un mensaje de despedida.

El estilo del año 1828 no es un "estilo tardío" tal como yo entiendo el del último Mozart. En los dos primeros movimientos de la Sonata en sib mayor de Schubert y en el adagio de su Sonata en do menor se puede constatar un cierto toque nuevo de himno tranquilo y de solemnidad. Este aire nuevo parece menos sorprendente si pensamos en la Misa en mib mayor del mismo tiempo, una obra capital demasiado poco conocida que influyó en las composiciones instrumentales de ese período. Las armonías plagales - en los finales del "Gloria" y del "Et incarnatus"- no sólo se infiltraron en algunos finales de movimientos en las sonatas, sino que también determinan el tema inicial de la Sonata en la mayor, que en su primer esbozo aparece sin los saltos enérgicos de la mano izquierda, como un fragmento coral.

De hecho, hay bastantes temas de las últimas sonatas que se basan en encadenamientos plagales.

También el comienzo de la Sonata en sib mayor está dentro de esa esfera "sacra". Esto se pone en evidencia si se compara con el tardío Concierto para piano, KV 595 de Mozart, igualmente en sib mayor: donde Mozart conduce a una segunda infancia , oigo en Schubert un ensimismamiento ceremonioso. Por otra parte, ambas obras se tienden la mano en la tranquilidad de su actitud reposada, en su cantabilidad y la melancolía que las envuelve.




La sección central del andantino de la Sonata en lab mayor, todavía hoy ese grito irracional forma parte de lo más atrevido y aterrador que la música haya producido jamás.

En sus formas grandes, Schubert es un viajero . Los abismos le atraen, y los atraviesa con la seguridad de un sonámbulo. El viajar es el estado romántico por excelencia al que el sujeto se abandona encantado y feliz (como en la Sonata en la mayor), o bien es empujado y (como en la Sonata en do menor) sufre el pánico ante lo irremediable. En la felicidad habita a menudo la desesperación, la conciencia se oscurece repentinamente. En Schubert no hay nada más típico que esa experiencia febril del horror, en cuyo ejemplo más extremado, el segundo movimiento de la Sonata en la mayor, ni siquiera simula una "floración del orden". 

Aunque el orden sólo sea la floración a través de la cual resplandece el caos del sentimiento, desempeña un papel decisivo, pues sólo él permite la obra de arte.


Sonata do menor  D. 958 




I Allegro A la vez heroico y atemorizado, nervioso y decidido. Fragmentos en modo mayor (segundo tema)  entre paréntesis: mirada hacia la felicidad inalcanzable. Coda de desesperación.

II Adagio  (Lab mayor) Sin sensualidad ni patetismo, delicado y ceremonioso. En un entorno febril.

III Minueto Allegro Antiminueto, basado en el miedo. Trío de los suburbios vieneses como refugio.

IV Allegro a) Danza del chamán o

                   b) Galope mortal con cancerbero ladrando y episodio Erlköning.


Sonata La mayor D.959




I Allegro Caleidoscopio de ideas y sensaciones, por ejemplo: 1. Credo, ma con fuoco; 2. Capriccioso con grazia; 3. Dolcissimo inocente; 4. Delirando. Apariencia de improvisación . En el desarrollo , éxtasis paradisíaco y gran arco lírico dramático. Coda de misterio.

II Andantino (fa#menor) Gracia desconsolada en la que se esconde la locura, de la cual surge y a la cual vuelve temblorosa. Extinción absoluta.

III Scherzo: Allegro vivace Con acento eufórico y trompas dolce en el trío (o coro masculino)

IV Rondó: Allegretto  El gran sueño de la felicidad con desarrollo tempestuoso y coda fragmentada varias veces: primero entrecortada, luego precipitada y finalmente a modo de resumen.


Sonata Sib mayor D.960





I Molto moderato De carácter general contenido, sin efusiones, suavemente hímnico. Grandes líneas que hacia el final de la exposición y en la reexposición se disuelven: termina en dulzura. Coda de humildad.

II Andante sostenuto (do#menor) Clarividente y melancólico, con sección central laudatoria.

III Scherzo: Allegro vivace con delicatezza Revoltoso y suspendido. En el trío, además, tozudo y embriagado. 

IV Allegro ma non troppo "¿ Fatiga y resignación?" No: resolución graciosa, vigor travieso. Guiño irónico; gran flujo cantable; obstinada combatividad. Superación de la fijación al do menor con nuevo impulso: momento de gran abandono. Gesto de marcada alegría al final.



La mayoría de las imágenes que conocemos de Schubert , es mi impresión, muestran un rostro idealizado e inofensivo. De otra manera se nos presenta en el retrato sin gafas de la Sociedad de Amigos de la Música de Viena (1826), y sobre todo, en la máscara en vida que por lo visto a sus amigos les pareció poco favorecedora. Por fin, en los últimos años, se ha prestado atención a esta máscara gracias a los esfuerzos de Eva Badura-Skoda. Aquí no vemos un rostro Biedermeier, sino rasgos de una energía sobresaliente, vigorosos, sensuales y rudos, más próximos a la fisonomía de Beethoven  que a la de Grillparzer o Nestroy. 

También musicalmente, la imagen de un Schubert idealizado, armónicamente liso, ha dominado durante mucho tiempo la imaginación de los músicos y de los oyentes. Todavía hoy no son pocos los que ven una fuente de melancolía, blandura y complacencia. La "conocida timidez y comodidad" que Schindler adjudica a la persona de Schubert se traslada sin titubear al músico. (En cambio, a juzgar por los testimonios de sus amigos, no parece que Schubert fuera siempre tan tímido; y lo que hay de cómodo en una persona que en una vida tan breve ha escrito cerca de mil obras tendrán que explicármelo). 

"Una melancolía afable atraviesa la música de Schubert", leemos en Godel. El entusiasmo de la Gran sinfonía en do mayor, la vitalidad de muchos scherzos, el furor de algunos movimientos finales, la desesperación del Winterreise, el temor del Doppelgänger..., esto y muchas otras cosas más están tan lejos de la dulzura como el último Goya de los pintores vieneses amigos de Schubert.

No cabe duda de que Schubert, el compositor más conmovedor de todos,  nos da también, junto al horror de sus danzas de la muerte, la sensación de seguridad ante la muerte, la ternura, la atracción, el canto de sirenas y la armonía esférica de la muerte. Tras el fallecimiento de su madre, la muerte y la madre se vuelven prácticamente idénticos; el lazo maternal se convierte en adhesión a la muerte. La palabra "dulzura" tampoco es aquí la más apropiada.
Las indicaciones interpretativas schubertianas, mucho más que las de Beethoven, exigen el máximo del intérprete. Algo parecido se puede decir de la audacia armónica de Schubert , quien también en las últimas sonatas enlaza tonalidades relacionadas cromáticamente.

El estilo pianístico de Schubert no es en absoluto el de Beethoven. En su concepción sonora es fundamentalmente diferente, y con sus octavas rápidas, trémolos y repeticiones de notas tiende un puente hacia Liszt. En las últimas sonatas se advierten influencias de la sonoridad del cuarteto o del quinteto de cuerda y de la música coral religiosa.

De las últimas sonatas de Schubert, la Sonata en sib mayor se podría decir que es la más bella y conmovedora, la más resignada y equilibrada. También es la que mejor se corresponde con la idea del Schubert dulce y melancólico.

Los dos primeros movimientos son un canto de cisne. Las despedidas no se componen  necesariamente con un pie en la tumba. A Beethoven le encantaban las despedidas: no sólo la sonata Lebewohl (Los adioses), sino también el andante favori, por ejemplo, y más tarde el adagio del op.111 o el minueto final de las variaciones Diabelli rebosan de "Lebewohl", tanto en la sonoridad como en el carácter.



En la Sonata en sib mayor todo parece psicológicamente controlado. Tampoco el segundo tema en fa# menor surge sin preparación motívica o armónica, y a los episodios agresivos del finale les precede en cada caso la paz que lleva implícita la posible tormenta.

Si la Sonata en sib mayor es la más bella, la Sonata en La mayor es la más sorprendente e interesante. Presenta el mundo más claro con la ayuda del contramundo más oscuro. Entre movimientos cuyo color anímico básico es una mezcla de confianza e impulso aventurero, ternura y misterio, gracia y devoción, tranquilidad y agitación cromática, se halla el andantino con su profundo desgarramiento emocional. El primer movimiento oscila audaz entre la improvisación y la construcción, opera con pesos cambiantes, varía constantemente su tempo narrativo y revela su forma global sólo en retrospectiva.

Arthur Schnabel fue el primero en hacer justicia debidamente a esta sonata. Todavía hoy, su grabación de 1937 transmite algo del frescor de un gran descubrimiento.



Quien guste bañarse en belleza reconfortante, encontrará poco agrado en la Sonata en do menor, pues esta sonata se nos echa encima con pasión sombría y helada. De todas las sonatas schubertianas, esta es probablemente la menos sensual, la más inhóspita, y detrás de su fachada clasicista, la más neurótica. En el año de la muerte de Beethoven (cuyo ataúd ayudó a llevar), Schubert aborda abiertamente la música de Beethoven y el clasicismo, pero no en el sentido de una devota sucesión.

Al margen de toda admiración, Schubert aprendió sobre todo de Beethoven a diferenciarse de él. 

Arnold Schönberg en el borrador de un texto para la conmemoración del centenario de la muerte de Schubert escribía: "Me parece que hasta ahora no se ha prestado atención a la originalidad increíble de Schubert en cada detalle al lado de una aparición aplastante como Beethoven. No es de extrañar que todavía hoy, cuando la osadía ya casi no estorba, no se le haya reconocido por completo. Pero téngase en cuenta: ¡Qué dignidad! ¡Estando tan próximo a ese genio abrumador no siente la necesidad de negar su grandeza para poder existir de alguna manera! ¡Qué confianza en sí mismo! ¡Qué sentimiento aristocrático tan auténtico de quien desde la grandeza respeta a su igual!"


Schubert se remite a Beethoven, reacciona ante él, pero apenas lo sigue. 

Las últimas sonatas de Schubert constituyen una unidad. A una tesis de aturdimiento y energía negativa (do menor) sigue una antítesis de actividad luminosa, girada hacia lo positivo (la mayor), para desembocar en una síntesis de contención resignada (sib mayor). El finale de la Sonata en sib mayor muestra una alegría que ya no se expresa con inocencia como la del Quinteto La trucha ni tampoco a regañadientes como en el último movimiento del Quinteto de cuerda. Su sitio se halla en algún lugar entre el humor de Jean Paul y el dicho vienés: "La situación es desesperada, pero no seria". Debería alegrarnos que Schubert, incluso en el último tiempo que le quedó por vivir , fuera capaz a veces de tomarse las cosas fácilmente. Aun así, nada nos va a reconciliar con el cinismo de un destino que acabó con su vida a la edad de treinta y un años".





jueves, 27 de agosto de 2020

Franz Schubert, el dolor trascendido.

Franz Schubert, el dolor trascendido



Retrato del compositor, por Leopold Kupelwieser



Después de la apasionante lectura del libro sobre Beethoven de los autores Jean y Brigitte Massin (click aquí para acceder al artículo), conocimos de esta última escritora e historiadora su biografía sobre Franz Schubert. Fue un grato descubrimiento para nosotros la música de este compositor, apenas un desconocido y poco comprendido. Tan solo unas pocas obras suyas fueron estrenadas y publicadas, conociendo la luz pública sobre todo los lieder y las pequeñas piezas para piano. Otras obras de igual importancia continuaron en el anonimato para sus contemporáneos. Como fue en el caso de su obra sinfónica, camerística (cuartetos, tríos, quintetos) , misas, etc 

Lo cierto es que en la  música de Schubert, se puede encontrar una obra llena de profundidad, por momentos muy íntima e introvertida, a veces rozando lo trágico, lo oscuro... Por supuesto que los editores estaban recelosos en publicar el trabajo de Schubert pues alegaban que no sería del todo del gusto de la época y por lo tanto, con poca salida comercial como siempre pasa en las modas y en lo popular, más dado a música de divertimento y evasión. Y es que la  música de Franz era muy profunda. 

Es el mismo compositor quien dice:

"Hasta ahora las cosas van mal con Leidesdorf, no puede pagar, nadie compra nada, ni mis obras ni la de los demás, aparte de las miserables mercancías a la moda"

"Si se pudiera hacer algo honesto con los mercaderes del arte, pero la sabia y bienhechora organización del estado ha velado ya para que el artista sea el eterno esclavo de estos miserables comerciantes", se lamenta en una carta a sus padres.


Dice Brigitte Massin en su obra: 

"Entre el absoluto desconocimiento de sus contemporáneos hacia su música instrumental y la proyección del personaje a un universo considerado como humanamente no válido, hay una evidente relación, y el deseo por una parte, de minimizar a Schubert tanto en su aspecto de creador como en su vida. Si el músico no es más que un compositor de lieder ignorante y libertino, no hay por qué llevar más lejos ni el conocimiento de su vida ni el de su obra, ni hay por qué investigar los motivos del desacuerdo entre el artista y la sociedad de su tiempo. Si Beethoven estaba loco, Schubert era un depravado, y por ello nunca fueron felices: C.Q.F.D. Quédense tranquilos los filisteos que siguen ignorando la individualidad del hombre y el valor de la obra tanto como la realidad que envuelve al artista"

De hecho, así es. En torno a muchos compositores se han creado leyendas, algunas sin base ninguna o basadas en hechos reales muy exagerados. Recordemos en torno a Mozart el tópico de un adulto eternamente infantil (Nada más hay que ver el largometraje Amadeus), o Beethoven, como un loco huraño, misantropo y malhumorado; Schubert, un tímido juerguista, con su música no comprometida  para acompañar veladas de colegas donde el alcohol circulaba a sus anchas. Por supuesto, eran tiempos difíciles, muy difíciles para el artista que se quería consagrar a su obra. En la Viena contemporánea de Schubert, además de las invasiones napoleónicas que el compositor vive en su infancia interno en un colegio, asume el poder Metternich que impone al país un estado policial de vigilancia y censura, donde muchos pensadores y artistas eran detenidos por su ideología liberal. Además de las dificultades económicas y la incomprensión del público y los editores, Schubert contrajo sífilis, una enfermedad venérea muy común en la época. El tabú que imperaba sobre la sífilis, en Schubert fue una herida abierta, que le causó un hondo sufrir. Otros en su época habrán asumido mejor y sin tapujos el peso de la enfermedad ante los demás; pero para Schubert además del daño físico fue un daño a nivel espiritual. Y muchas de sus últimas obras hay que tratar de comprenderlas desde ese dolor e impotencia, pero sobre todo de lucha incesante. 

La dificultad de Schubert para integrarse en el universo que le rodea y su profundo desencanto se traducen en estas palabras a su amigo Kupelweiser:

"En una palabra, me siento como el más desgraciado y el más miserable de los hombres de este mundo. Imagina un hombre cuya salud ya jamás volverá a ser buena (...) Imagina un hombre, digo, cuyas mayores esperanzas han quedado reducidas a nada,  a quien la felicidad del amor y de la amistad sólo le ofrece el mayor dolor..."




An die Musik (A la Música)
"Oh, arte benévolo 
en cuantas horas sombrías,
cuando me atenaza el círculo feroz de la vida,
has inflamado mi corazón con un cálido amor,
¡Me has conducido hacia un mundo mejor!"


Su íntimo amigo Bauernfeld lo describe así: 

"Desde luego Schubert no poseía una formación académica propiamente dicha. Sus estudios apenas sobrepasaron el nivel del instituto y fue durante su corta vida un autodidacta (...) No dejaba tener experiencia en literatura , y el arte y la ciencia con que interpretó de forma poética  y viva individualidades tan diferentes como las de Goethe, Schiller, Mayrhofer, Walter Scott... metamorfoséandolas en nueva carne y nueva sangre.
Esta "palingenesia" del canto sería suficiente para probar , sin necesidad de ir más lejos en el conocimiento de su persona, en qué profundidades del sentimiento y en qué finura y delicadeza del alma tiene su fuente una inspiración tal. Quien comprende a un poeta, él mismo es poeta.
El que es un poeta y se divierte aquí y allá con sus amigos  y semejantes está lejos de ser un salvaje borracho. Este salvaje se entregaba con frecuencia a las más serias lecturas; tenemos extractos  de textos históricos, incluso filosóficos- su diario contiene sus propios pensamientos, casi siempre profundamente originales, así como poemas- Por otra parte, sus amistades predilectas eran artistas y personalidades próximas por su espíritu a los artistas. Sentía por el contrario una verdadera timidez ante las personas vulgares y aburridas, ante los pequeños burgueses. En mediocre compañía se sentía solo , oprimido, se volvía taciturno o mostraba mal humor cuando se acercaban a él como a un hombre próximo a ser una celebridad.
Nada tiene de extraordinario si en alguna ocasión se agarraba una curda y lanzaba violentas diatribas contra su estúpido entorno, de tal suerte que la gente  se alejaba de él atemorizada"

Y según los recuerdos de un compañero del Konvikt, George Franz Eckel:

"Ya siendo niño y adolescente, Schubert vivía una vida interior  y espiritual, que raramente se exteriorizaba por palabras, pero que se expresaba casi exclusivamente por la música. Era lacónico y poco comunicativo, excepto a propósito de los temas que atañían a lo divino, a los que consagraba la totalidad de su breve existencia y en los que era un elegido".



Vogl, cantante y amigo de Franz, habla del estado en que componía:

 " Hay dos maneras de componer: una que, como en Schubert, lo hace en un estado de videncia o de sonambulismo, sin intervención del arbitrio del compositor, solamente siguiendo la fuerza mayor de su inspiración. La otra forma está hecha de libre albedrío, de reflexión, de esfuerzo y de ciencia".

Vogl estaba persuadido de que Schubert, cuando componía, estaba casi siempre en estado de sonambulismo. 

"Vogl admiraba con una especie de fervor religioso, el espíritu armónico de Schubert, su sensibilidad profunda y la fuerza de su música. Veía a Schubert a través del aspecto de un hombre que, desde la primera mirada, parece envuelto en una vaga fuerza invisible y sin fin, que observa todo como a través de un velo, o que difícilmente llega a entregarse a un lenguaje normal.

"Mirad-proclamaba Vogl a media voz con su  habitual seguridad, con una mirada de soslayo hacia Schubert que ajeno a todo estaba absorto y como perdido- :¡este hombre no aparenta nada de lo que existe en lo más profundo de él! ¡Es un oleaje inagotable!" (Steinbüchel)





"Mis producciones  son el fruto de mis conocimientos  musicales y de mi dolor. Aquellas que ha engendrado el dolor son las que gustan al mundo" apunta en su diario en 1824

Estas frases del compositor nos trajo el recuerdo de Joseph Campbel, en concreto de su libro el poder del mito: 

"Cuanto más ardua  o amenazante sea la situación o el contexto a asimilar y afirmar, mayor la estatura de la persona que pueda lograrlo. El demonio que puedas incorporar te da su poder, y cuanto mayor sea el dolor de la vida, mayor será la respuesta de la vida" (Joseph  Campbell, El Poder del Mito)


Volvamos a las palabras del propio Franz Schubert.


"Qué hermoso debe ser para un artista ver a todos sus alumnos reunidos a su alrededor y escuchar esas composiciones de índole tan natural, cantando con toda su fuerza expresiva, desprovista de esa extravagancia que es habitual en nuestros días entre la mayor parte de los compositores. Esta extravagancia que alía y mezcla lo trágico con lo cómico, lo agradable con lo repugnante, lo heroico con lo lacrimógeno, lo sagrado con las bufonadas; esta extravagancia lo sumerge al hombre en la locura en lugar de hacerlo fundirse en el amor, porque no sabe distinguir, que le excita  a la risa en lugar de elevarse hacia Dios..."


"El dolor agudiza la inteligencia y fortalece los sentimientos, mientras que al contrario la alegría raramente mejora aquella y reblandece y vuelve frívolos éstos.
Desde lo más profundo de mi corazón aborrezco este espíritu superficial que hace creer a tantos miserables que sólo es válido lo que ellos hacen, y el resto es nada. Una belleza debe inspirar al hombre durante toda su vida, es cierto; sin embargo, los rayos de ese entusiasmo deben iluminar al resto de los hombres". Apunta en su diario. 




¡Oh imaginación! ¡El más importante tesoro del hombre, fuente inagotable de la que viven tanto el artista como el sabio. ¡No te apartes de nuestro lado aunque no seas apreciada y venerada más que por un escaso número...!"


Obra de Asher Brown Durand

Y aun resuenan en nosotros, las sabias palabras de Campbell: 

"El verdadero artista es el que ha aprendido a reconocer y transmitir lo que Joyce llamó el "resplandor" de todas las cosas, que es algo así como una epifanía o aparición súbita de su verdad" (Joseph  Campbell, El Poder del Mito)



El verdadero artista transmite y es el emisario de ese resplandor, esa luz de la vida, pero también está en contacto muy estrecho con su antagónica e inseparable compañera: la muerte y la fatalidad. 

Al respecto dice Brigitte Massin: 

"Pero Schubert no sería verdaderamente el mismo si no abriese paso su atracción hacia la muerte, que es tan esencial en su comportamiento vital y en su creación:

"Si pudiera admirar tan sólo una vez estas divinas montañas y estos lagos cuyo espectáculo amenaza con aplastarnos o con engullirnos, no tendría tanto apego a la despreciable vida humana; y consideraría una gran fortuna el poder confiar en la fuerza misma de la tierra para alcanzar una vida mejor"




En una carta a su hermano Ferdinand: 

" Creemos que un lugar en el que antaño fuimos felices nos traerá la felicidad, pero ésta se encuentra en nosotros mismos"


Le escribe Schubert a su amigo Schober: 

" He oído decir que no eres feliz, ¿se te pasará durmiendo la borrachera de tu desesperación? Aunque esto me causa  una gran pena no me sorprende demasiado porque este es el destino de todo hombre inteligente en este miserable mundo. ¿Y por qué tenemos que comenzar por la felicidad si la desgracia es el único estímulo que nos queda?
¿Quién puede devolverme tan sólo una hora de los tiempos felices? Tiempos en los que estábamos juntos y cuando uno mostraba a los otros con maternal timidez el hijo de su arte, esperando no sin cierta  aprensión, sus juicios afectuosos y sinceros, tiempos en los que exaltándonos los unos a los otros , una misma aspiración hacia la belleza nos animaba a todos...".

Así describe Schubert las schubertiades (reuniones de amigos artistas que giraban en torno al compositor) donde primaban la amistad, el arte, la belleza y la sinceridad .


"Sólo a ti arte sagrado, se te ha concedido
Describir con tus imágenes una época de acción y vigor
Para calmar un poco el gran dolor
Que nos enfrenta con el destino" 

(Ultima estrofa del poema de título Lamento al pueblo escrito por Franz Schubert)


"Se dice que la música de Schubert es agradable, complaciente, sentimental y de bondad íntegra, una concepción que proviene de una época en la que se abusaba de sus melodías en operetas. Schubert puede ser todo eso, sin duda, aunque yo no veo sentimentalidad  salvo en raras ocasiones. La diversidad de caracteres  mucho más esenciales  que tiene a disposición es inmensa. Como todos los compositores verdaderamente grandes, Schubert no se deja encasillar en sólo un carácter.  Basta ver el uso  que hace de los signos dinámicos  para entender el alcance de su fuerza expresiva, que no refleja en absoluto  al lírico blando..." Alfred Brendel 


Alfred Brendel interpretando las Sonatas para piano D958, D959, D960






"Schubert tenia poca técnica, Vogl tenía poca voz, pero ambos tenían tanta fuerza y tanto sentimiento (...) Nos olvidábamos del canto y del teclado, era como si la música  no necesitara ningún sostén material, como si las melodías, semejantes a visiones, se descubrieran a los oídos hiperespiritualizados.
No me atrevo a hablar de mi emoción  y de mi entusiasmo, pero mi maestro, que tenía tras de sí más de medio siglo de música, estaba tan profundamente conmovido que las lágrimas perlaban sus mejillas" (Recuerdos de Hiller, alumno de Hummel)

Schubert y amigos en Grinzing, por Moritz Von Schwind




"La música, tan rica en su entendimiento de la emoción, emite mensajes profundamente contradictorios. Schubert escribió realmente melodías de una belleza sin afectación, de una inocencia infantil. También fue capaz de una violencia rítmica y armónica que no se vería igualada hasta Wagner. Y podía expresar toda la gama de emoción como un único y ambiguo acorde que disuelve las diferencias entre angustia y dicha.
¿Cómo era Schubert? Es seguro aventurar unas pocas conjeturas. Era cordial, hasta cierto punto; grosero, cuando se lo presionaba; muy tímido o muy arrogante, o probablemente las dos cosas al mismo tiempo. Era descomunalmente ambicioso. Hizo de la música una carrera y una religión; era un lector voraz que ponía a prueba constantemente las aptitudes musicales de los textos. No podía postrarse ante potenciales patronos. Sus horas de ocio dominadas por la bebida, carecía de rumbo. Forjó amistades intensas con hombres; adoraba a las mujeres pero a la distancia,. Teorizó sobre el amor más que vivirlo. Era proclive tanto a la euforia como a una melancolía paralizante, pero se tranquilizaba con el trabajo. Fue más un observador de la vida que un participante en ella.: tenía poco tiempo para todo aquello que no guardara relación con su arte. No existían límites de ningún tipo para su imaginación musical". (Alex Ross, Escucha esto)

Fantasía para piano en do mayor (D.760)
"Fantasía Wanderer"





Sobre esta pieza Schumann comentaba: 

"Schubert querría abarcar aquí  una orquesta entera entre sus manos, y el comienzo entusiasta es un himno seráfico de alabanza a Dios, el adagio es una suave reflexión sobre la vida a la que quita su máscara , a continuación irrumpe en fuga un canto sobre la inmensidad del hombre y de la música".

Alfred Brendel, a propósito de la misma pieza, comenta:

"En la fantasía Wanderer el piano se transforma de una manera tan consecuente en una orquesta como no se había visto hasta entonces. No sólo se sugieren los timbres individuales de los instrumentos de la orquesta, sino también la violencia del tutti".




"Curiosamente en las dos acuarelas de Kupelwieser, se ve a Schubert al margen del grupo: en segundo plano y charlando con Kupelwieser en la excursión campestre; en primer plano, pero solo, en la charada. Está entre los suyos pero en cierto modo se encuentra ausente. Lo mismo que no participa nunca en los bailes de sus amigos, aparece aquí como refugiado tras el teclado, separado simbólicamente del mundo exterior, resguardado en el único terreno que reconoce como totalmente suyo: la música. Pero aunque él no baila, no por ello deja de nutrir los juegos de los demás".


Las llamadas "schubertiades" fueron reuniones de un grupo de varios amigos artistas, donde la persona del compositor que da nombre a las reuniones era el alma por la relevancia de sus obras musicales.

"Vivía sólo para el arte  y dentro de un pequeño círculo de amigos" Escribió un diario a los pocos días de su muerte (27 de diciembre de 1828)


"Una de las características de las schubertiades fue siempre el extraordinario interés que provocaba  la persona de Schubert sobre tantos jóvenes entusiastas muchas veces alejados en el espacio, pero siempre próximos por el corazón. En Graz, en Linz, en otros muchos lugares , pequeños grupos amistosos vibraban con la música de Schubert.

Gracias a esto el nombre de Schubert resurge un día de las tinieblas para brillar con luz nueva en el mundo de la música. Es necesario para ello que Robert Schumann llegue a Viena, busque a Fernando Schubert para inquirir sobre su hermano, le empuje a escribir sus memorias y descubra en su casa el manuscrito de la gran Sinfonía en do al mismo tiempo que otros manuscritos inéditos" (B. Massin)




"Schubert encontró su personalidad musical madura a la edad de diecisiete años. Su innovación más celebrada fue la canción "Gretchen am Spinnrade" ("Margarita en la rueca")  a partir de un poema del Faust de Goethe. El repetitivo y propulsivo acompañamiento pianístico, una arquetípica proeza de pintura sonora, retrata el girar mecánico de la rueca de Gretchen mientras canta su pasión  rebosante de agitación" (Alex Ross, Escucha esto)





"Nachtgesang" ("Canto nocturno"), una segunda canción importante inspirada  en un poema de Goethe , revela la capacidad de Schubert para reflexionar sobre sencillas armonías y transformarlas en objetos pictóricos. Las canciones dominaron este período pero también trajo consigo su primera obra instrumental característica: el cuarteto de cuerda en Si bemol mayor, con su reveladora fusión de una melodía enternecedora y una armonía errante. (Alex Ross, Escucha esto)


El ciclo de lieder La bella Molinera, sobre poemas de Wilhelm Müller es una obra preciosa, llena de imágenes de una naturaleza viva y palpitante, cuenta una historia donde la sensibilidad del compositor la ensalza en una obra sublime y de gran belleza poética. En este vídeo gracias a la labor del canal de Youtube "El maestro de Bonn" podemos disfrutar leyendo el texto del poema traducido al español.





Winterreise o Viaje de invierno, fue una de las últimas obras que compuso Schubert en su último año de vida, obra con la cual se sintió muy reflejado. 

"Lieder como el viaje de invierno, verdadera confesión musical, han sido bautizados con la sangre de un auténtico y profundo sufrimiento", palabras de su amigo Bauernfeld.
También otro gran amigo, Spaun, se expresa sobre el Viaje de invierno:

"No hay lieder alemanes más bellos  y fueron en cierta manera el canto del cisne del compositor. A partir de ese momento, su salud se deterioró. Aquel que le haya sorprendido componiendo  de madrugada, todo agitado y con la mirada encendida, con la apariencia de un sonámbulo, no podrá olvidar jamás la impresión recibida (¿y quién habría podido escribir estos lieder sin sentirse conmocionado en lo más profundo?) Por la tarde podría ser otro muy distinto, tierno y profundo, él era así; prefería no manifestar sus sentimientos y guardarlos para sí mismo. 
No tengo ninguna duda de que el estado febril con que compuso sus más bellos lieder, y en particular el Viaje de invierno, contribuyó a precipitar su fin".

Algunos críticos de la época opinaron sobre esta obra:

"El alma de Schubert posee un dinamismo tan vivo que arrastra todo lo que le rodea, y conduce a través de la inmensa profundidad de los corazones humanos hacia lejanos confines, allí donde en la rosada luz del crepúsculo, surge el presentimiento del infinito, allí donde se experimenta también la dicha estremecida  de un inexplicable  sentimiento hecho de un dulce dolor  y que aleja la frontera del espíritu humano".



"Un joven ha sido rechazado por su amada pasea por las afueras y por el pueblo en el que ella vive, disolviéndose aparentemente durante el proceso en una no existencia. Los pies se hunden en la nieve, el hielo se resquebraja en un río, suena una trompa de postillón, una hoja cae revoloteando de un árbol, un cuervo traza círculos en el aire, los perros ladran, las nubes surcan el cielo y en el epílogo de Der Leiermann (el zanfonista) aparece un viejo zanfonista, que toca una melodía para nadie. Todos estos sonidos se oyen en la escritura pianística de Schubert en un grado misterioso y perturbador, hasta el rechinar de las cadenas que sujetan a los perros que ladran. Pero hay algo de abstracto en este viaje sin rumbo, que no deja de dar vueltas en torno a los mismos lugares y los mismos motivos , y con el ritmo del paseo resurgiendo una y otra vez. Al final el joven parece haberse fundido con la figura del zanfonista". (Alex Ross, Escucha esto).




A propósito de la belleza: 

¿La Belleza es intencionada? ¿O es algo que surge de la expresión natural de un hermoso espíritu? ¿Es intencional la belleza del canto de un pájaro? ¿O es sólo la expresión del pájaro, la belleza del espíritu del pájaro? Cuando una araña hace una tela hermosa, la belleza viene de la naturaleza de la araña. Es belleza instintiva. ¿Cuánta de la belleza de nuestras propias vidas proviene de la belleza de estar con vida? ¿Cuánta es consciente e intencional? (Joseph  Campbell, El Poder del Mito)

Cuarteto de cuerdas No.14 Re menor "La muerte y la doncella"





Hace unas semanas descubrimos por casualidad la obra de teatro "Sinfonía inacabada" del escritor Alejandro Casona. 
"Sinfonía Inacabada" trata sobre Schubert y algunos de sus amigos artistas como Mayerhofer. Algunos acontecimientos son producto de la imaginación del autor, aunque se base en la vida de Schubert y acontecimientos históricos de Viena. Excelentes actuaciones, con la sensibilidad propia y creativos diálogos característicos de todas las obras de Casona. Llevada aquí al cine por Radio Televisión Española.




Para escuchar comparto un programa muy recomendado llamado "Música y Significado", de Luis Ángel de Benito hablando sobre el trío de Schubert Op. 100. 

En palabras del conductor del programa:

  "El Trío no es todo gris y otoñal. El primer movimiento tiene un tema afirmativo, otro que es como una endecha infantil, y llega a evocar su famoso Ave María. El segundo es el famoso, que además está inspirado en una canción del sueco Isaac Berg ("Ver el sol descender") y que ciertamente tiene ese efecto de ver el sol crepuscular. El tercero se basa en un vals ligero, campesino. Y el cuarto es ¡invencible!, el triunfo del típico "tra-la-rá" schubertiano, el arte de preservar la inocencia después de que te haya aplastado un ciclón. El triunfo del "abrazo schubertiano". 

Aquí en el siguiente enlace, os dejo con el programa completo: 


En el siguiente programa de Música y Significado, Luis Ángel de Benito analiza algunas obras de Schubert de aspecto oscuro  y trágico.







Documental muy interesante sobre la vida obra del compositor




Todo lied de Schubert es la expresión de una experiencia íntima: es una aventura de liberación del corazón y de la imaginación.

"No hay nadie aquí que sienta el verdadero arte, tal vez en alguna ocasión , la condesa. Estoy, pues completamente solo con mi amada (la música) y tengo que esconderla en mi habitación, en mi piano y en mi corazón. Aunque esto a veces me entristece, por otro lado hace que me supere". (Schubert, a su amigo Schober mientras estuvo en Hungría).





"La dificultad de existir de Schubert no se sitúa solamente a nivel de darse a conocer (tendrá siempre horror a presentarse en público), sino más rotundamente a nivel de reconocerse a sí mismo el derecho a existir como creador. Necesitará mucho tiempo para alcanzar ese privilegio. Al término de su vida el compositor, en su delirio, parece querer resumir en su grito las dolorosas crisis de identidad atravesadas. "¿No tengo yo también derecho a un lugar sobre la superficie de la tierra?".
El alejamiento de los amigos ante la producción schubertiana del último año es un símbolo cruel; encuentra su respuesta en la dedicatoria de su último trío: "A nadie excepto a los que pueda complacer". Jamás nadie, ni siquiera Mozart ni Beethoven, osaron poner tanto orgullo en una dedicatoria. Es tal vez porque en la andadura de Schubert, desprovista de agresividad, se apoya sobre la simple constatación  de una realidad invariable unida a una inflexible tenacidad; nada ni nadie le hará desviarse de su camino.
Así es como Schubert llega a ser históricamente el primer músico en tener por única función  la de ser compositor, no siendo virtuoso ni estando al servicio de nadie; es el único en haber dado ejemplo del más raro coraje-vivido por él con una modestia sin igual-: el de crear sin saber si alguien lo escuchará jamás". Brigitte Massin.


Con Beethoven se inició la era del músico artista libre, que componía ya no tanto por encargo sino porque su arte manaba de una fluidez natural. Sus obras, que iban a dejar huella sobre todo para el futuro, sin conocer el mismo autor a quiénes irían destinadas y cómo serían acogidas. 
Schubert -gran admirador de Beethoven -fue uno de los treinta y seis que rodearon el féretro de Beethoven hasta el cementerio. Un año más tarde lo seguiría él, a la temprana edad de 31 años.



Cuando Schubert ya estaba gravemente enfermo postrado en cama, deseaba escuchar el cuarteto de cuerdas en do sostenido menor Op.131 de Beethoven. Así cuenta el suceso uno de los amigo presentes, Ludwig Nohl:

"Schubert se excitó y se entusiasmó tanto, quedó tan agotado que todos temieron por él. Cinco días más tarde Schubert había muerto. 
El cuarteto en do sostenido menor fue la última música que escuchó. ¡El rey de la armonía tendió amistosamente su mano al rey del lied para su último viaje!"

Uno de los músicos de aquella velada fue el segundo violín Karl Holz, quien había sido íntimo amigo de Beethoven. El cuarteto en do sostenido menor no había conocido todavía ninguna interpretación pública en Viena. 

Su último deseo fue ser enterrado en el cementerio donde descansa Beethoven, Währing, en Viena.

Así lo cuenta su hermano Fernando:

"La tarde que precedió a su muerte me dijo en un estado de semiinconsciencia: "Te ruego encarecidamente que me lleves a mi habitación y no me dejes en este agujero bajo tierra. ¿Es que no merezco un lugar en la superficie de la tierra?". Le respondí "Querido Franz, cálmate, confía en tu hermano al que siempre has creído y te ama tanto. Estás en tu habitación, en la que siempre has estado, descansas en tu cama". Y Franz dijo: "No, no es verdad, Beethoven no descansa aquí".

"¿Es que no merezco un lugar sobre la tierra?"

La interrogación angustiada de toda una vida es válida hasta el umbral de la muerte. Y ésta la vive en dependencia y conexión con Beethoven" (B. Massin).


Tumbas de Beethoven (Izquierda), Mozart (Centro) y Schubert (Derecha)

Tumbas donde descansan Beethoven (Izquierda), Mozart (centro) y Schubert (derecha)
   Nota: la tumba de Mozart es simbólica ya que cuando murió su cuerpo fue depositado en una fosa común, sus restos no fueron encontrados.


Compartimos un manuscrito original de Schubert: 



Y para finalizar el artículo, imaginémonos al joven Franz, reunido con sus amigos -su más querido público- sentado al piano, acompañando a un hombre entrado en años, de voz profunda y rasgada. Ambos interpretan un hermoso lied, profundo y triste como pueden llegar a ser ciertas facetas de la vida. Mirad en el fondo de la pequeña sala a Hummel con más de cincuenta años de profesión, uno de los más famosos pianistas de la época, llorando en silencio totalmente emocionado. 

Así es la obra de Schubert, una mirada humilde desde el corazón hacia la propia vida con todas sus realidades.¡¡Gracias Franz!!



"Casi podría olvidarse la grandeza de tu maestría ante el hechizo de tu espíritu". F. Liszt, sobre Schubert.




Hermann Prey, Im Abendrot


Im Abendrot (En el atardecer)

"Oh, cuan hermoso es tu mundo
Padre, cuando resplandece con rayos dorados
Cuando tu mirada desciende
Y tiñe el polvo de un brillo reluciente
Cuando el rojo que refulge entre las nubes
Roza mi ventana silenciosa

¿Cómo puedo quejarme, cómo puedo tener miedo?
¿Cómo puede haber enemistad entre nosotros?
No, llevaré en mi pecho
Tu Cielo para siempre
Y este corazón, antes de detenerse 
beberá del brillo y de la luz".