Presentación, Por Jean Prieur
Las cartas de Pierre no proceden de la Tierra, fueron dictadas por un hijo que ya no pertenecía a este mundo, a su madre que continuaba en él. Pierre Monnier fue un oficial francés de 23 años que cayó el 8 de enero de 1915 en el frente de Argonne. Un hijo único cuya desaparición fue un drama. La medida del dolor de su madre fue proporcional al tesoro perdido, es decir, sin medida.
La misión de Pierre consistió precisamente en anunciarle a ella, y a nosotros a través de ella, la resurrección inmediata, la realidad de la presencia de los desaparecidos que, muy lejos de dormir, continúan pensando, amando, actuando en los espacios espirituales.
El dolor terminó poco después de la muerte de Pierre, cuando la señora Monnier oyó con toda claridad la voz de su hijo, que la llamaba por tres veces. Ella preguntó conmovida:
-¿Eres tú, Pierre?
-¡Sí, soy yo, mamá! ¡No temas, estoy vivo!
Este fenómeno de oír su voz exteriormente no volvería a repetirse. "Sin embargo- cuenta su madre- continuamos una comunicación muy íntima. Yo le oía en cierta manera por intuición. Era como un pensamiento que procedía del exterior y que brotaba en mi corazón. Este fenómeno aunque puede compararse al de mi propio pensar, era sin embargo muy distinto y yo tenía la certeza absoluta de que no eran míos tales pensamientos".
El 5 de agosto de 1918 Pierre ordena interiormente a su madre: ¡No pienses en nada! ¡Escribe! La señora Monnier mira en torno suyo, busca un lápiz y un pequeño cuaderno de notas y comienza a escribir:
"Querida mamá:
Sí, he sido yo el que te ha pedido que escribas. Creo que así vamos a lograr comunicarnos con mucha mayor facilidad. Me alegra mucho poder hablarte como en otros tiempos..." No me acuerdo de vosotros: os veo, os quiero, os escucho. Tampoco recuerdo mi habitación, vuelvo a esos lugares. Como ves querida mamá, la vida no se detiene, ni se interrumpe, ¡la vida sigue!"
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| Pierre Monnier |
¡No temas a la muerte, querida mamá! Yo le tenía miedo pero cuando llegó me quedé dormido en sus brazos. Todo duró sólo unos instantes ¡sin tiempo para tener miedo, te lo aseguro! Luego un gran golpe en el pecho y en la cabeza, más tarde nada... ni siquiera la sensación de caer y de repente tu voz desesperada llamándome. Pobre mamá, allí estaba yo junto a ti y al lado de papá, tratando de consolarte ¡y sin lograr hacerte comprender que estaba a tu lado!
Aquí tenemos mucho trabajo, te quedarías asombrada si pudieras comprobar la inmensa actividad de nuestra esfera; toda clase de actividad y en todos los campos. Dios nos ha encomendado misiones importantes entre vosotros.
Seguimos conservando nuestra personalidad. No hay que creer que llegamos, inmediatamente después de nuestro paso, a un estado de alegría completa. El pesar por nuestras imperfecciones no sólo continúa, sino incluso que es mucho más intenso que en la tierra; en cierto sentido hay que redimir... en ello trabajamos y Jesús nos ayuda. Si comprendierais esto durante vuestra vida terrenal, podríais evitaros muchas penas en nuestra esfera. Nada se pierde, todo produce sus frutos. Vigilad por tanto vuestra siembra.
Sí, a veces vemos a los apóstoles con Cristo. El que ama cumple la voluntad de Dios. El amor es la atmósfera que necesita el hombre que pretende acercarse a su Creador, Amor esencial. Eso es lo que vino Cristo a enseñar a los hombres, y para demostrarlo de una forma palpable, murió por amor y sobre una cruz. Era en cierto modo una "prueba", un "testimonio, una "garantía". Dios es amor, y los que aspiran a El tienen que amar con un amor que se parezca al de Dios.
Dios omnipotente y Señor del Universo, podría obligar al hombre a obedecerle; pero no quiere esta obediencia de esclavo, sin ningún valor como respuesta a su amor. Dios creó al hombre libre.
Toda la misión de Cristo fue una llamada al amor del hombre hacia su Creador, como respuesta al amor de Dios por su criatura.
La Tierra, como toda la creación evoluciona. La ley del progreso es esencialmente la ley de Dios, todo progresa, todo se purifica, todo se espiritualiza. Y como el fin de la evolución es el amor puro y completamente libre de egoísmo, todo progresa hacia la belleza y el amor espirituales.
Las almas encarnadas están encerradas, ahogadas en la materia, y la unión fecunda es muy difícil de realizar.
El Evangelio es el triunfo del amor del Creador, a pesar de la traición del hombre. Ahora más que nunca, nosotros, ante quienes se ha corrido una parte del velo, debemos repetiros el mensaje divino. Oh, ¿Qué hacéis actualmente con él sobre la tierra?
¡No temáis pues a la muerte! avanzad hacia la muerte... ¡hacia la vida! Para ello salid de vuestra envoltura de carne, que no es vuestra personalidad, sino un estorbo, y mientras esperáis el momento elegido por Dios para libraros de ese estorbo, buscad las cosas del espíritu, las únicas que son eternas, como os dijo Cristo.
Dios es Amor, Cristo es Amor, el Consolador es Amor, las relaciones entre los hombres deben ser Amor, porque su meta es la realización del Amor. Esforzaos en amar, porque amar es vencer.
Por supuesto que tu perrito tampoco murió en realidad, pues nada de cuanto está vivo muere , ya que la vida es un soplo del Creador.
La Buena Nueva del amor redentor de Cristo fue predicada a todos los espíritus del "lugar de los muertos"... lo que significa a los diferentes planos en los que vamos evolucionando, después de nuestra salida de la carne; esta misión no terminará nunca.
El hombre era tan material, que había olvidado la grandeza de su origen; no se acordaba de que era espíritu y por lo mismo inmortal. Cristo dio ejemplo de lo que debía ser el espíritu del hombre dentro del cuerpo mortal; luego mostró lo que sería el espíritu del hombre dentro del cuerpo nuevo, material, pero no animal. Por eso se apareció a sus discípulos porque comprendió que los ojos de los hombres están tan cerrados a las cosas del espíritu, que debía hacerse visible a los ojos de su carne para convencerlos.
El Paraíso es un estado del alma, no un lugar. El Paraíso no se logra nada más morir, sino cuando la evolución del alma es completa.
Para un espíritu desencarnado el espacio no existe como tal. Nos basta pensar y desear un acercamiento a aquellos o aquello que queremos para que se produzca. Esta barrera para volver a verse es, justo lo que la Iglesia podría llamar un purgatorio: es la justicia de Dios, lo que separa en el más allá a los que se aman.
Dios espíritu, Padre de los espíritus no podría alegrarse con la sangre derramada, ni en los primeros tiempos en que la humanidad le ofrecía de este modo su homenaje, ni en los tiempos de su Palabra encarnada.
¡No! el sacrificio que nos salva es el triunfo del amor sobre el pecado y la muerte. ¡Todo el Evangelio es eso! Dios no perdonó a los hombres a causa de la cruz complaciéndose en el sufrimiento de un Justo por los pecadores, sino que la cruz fue la prueba del perdón de Dios aceptado por un Justo para revelar a los culpables el amor victorioso. Porque los hombres eran pecadores y rebeldes, Cristo quiso salvarlos dándoles la mayor prueba de amor que se ha conocido. Abría así sus ojos al conocimiento del amor, pero no fue por morir Cristo en la cruz por lo que Dios perdonó a los hombres pecadores. El amor y el perdón estaban en Dios antes de la venida mesiánica.
Sin embargo, si Dios no se hubiera mostrado al mundo por medio de Cristo, la humanidad habría seguido olvidando ese amor inagotable y habría vuelto a la nada.
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"Esta luz resplandece en la oscuridad y la oscuridad no ha podido apagarla". Un rayo de Sol se cuela por la puerta abierta. Foto tomada el 28 abril de 2025, día del apagón en Madrid, España. Parroquia Santa Beatriz.
"Preguntas cómo explicamos aquí el papel expiatorio del hombre desde el punto de vista del sufrimiento aceptado por la salvación de los demás. El sufrimiento no tiene en sí mismo ningún alcance moral si no hace brotar el altruismo. Todo sufrimiento debería servir para acercar a las almas a la gran meta esperada por Dios: el reino del Amor. Si comprendes lo que quiero decirte, aparecerá ante ti, en toda su grandeza, el sufrimiento humano que se une al de Cristo para salvar a las almas. Dios se deja conmover y enternecer por la abnegación cuando observa este amor semejante al suyo, Dios ama con un amor sin medida al alma ennoblecida por el amor por haber aceptado el sacrificio. Dice la Iglesia que los que mueren por una causa santa consiguen una morada especial... ¡es verdad!"
"La sangre es el alma de la carne, el alma que quiere desarrollarse y vivir debe alimentarse de amor, el amor sólo es fecundo en la unión con Dios; esta unión sólo se manifiesta, si el amor del hombre responde al amor de Dios. Es una cuestión de capital importancia: el hijo debe amar a su padre que le ama, para no quebrantar la ley esencial de la psicología del alma"
"Los animales que atravesaron la esfera terrestre tienen aquí una vida superior a la de su primera existencia. Se liberan de la esclavitud de la materia; es decir, se liberan igual que nosotros de la necesidad de comer y de engendrar. Consiguen poder relacionarse con nosotros, dado que los animales piensan y que la comunicación a través del pensamiento es el lenguaje de los espíritus liberados. Lo mismo que hacían en la tierra, rodean a nuestra sociedad con su afecto sencillo. Ellos también evolucionan y se dan cuenta de que el amor es la meta esencial a alcanzar. Debido a esta evolución, nosotros volvemos a encontrarlos en muchos planos sucesivos, pero nunca llegan a la categoría de las especies que participan en la esencia divina. Nos aportan como en una ofrenda su amor sencillo. A nosotros nos es imposible explicaros la razón de todo esto, al menos que recurramos a la ley fundamental que gobierna toda la creación: el amor. Siguen conservando su forma, lo mismo que nosotros, seguro que los reconoceréis.
En realidad no nos separamos de vosotros, nuestra vida se desarrolla al lado de la vuestra y es posible comparar nuestras ocupaciones y los planos sobre los que tenemos que realizarlas con el puesto del trabajo de un obrero. Sólo hay una cosa que provoca la ruptura de la relación: el olvido. El amor puro y fiel es de naturaleza divina; cuanto más amamos, más aportamos a ese organismo que tiene por centro a Dios-Perfecto-Amor. ¿Habéis sentido y comprendido alguna vez hasta qué punto esta corriente de amor une a los espíritus de uno y otro mundo? Nosotros no somos caminantes a quienes la distancia aleja de vosotros, somos huéspedes de los hogares que nos aman. El espacio no significa nada para nosotros, por tanto ¡convenceos con absoluta certeza de que estamos a vuestro lado!
Dr. Takashi Pablo Nagai y sus hijos
La verdadera religión a los ojos de Dios es el Amor. El amor es el que domina el culto en espíritu; Dios es amor, el amor es Dios. La Creación que progresa hacia Dios, sólo llegará a El en el amor perfecto; es evidente, según esto, que todo lo que no contiene ninguna partícula de amor está fuera de Dios.
Dios que es Espíritu infunde en nosotros el soplo de ese Todo, único en su inmaterialidad, que constituye su forma y ese soplo es nuestra alma... o mejor dicho la vida de nuestra alma. La vida del alma o soplo de Dios sobrevive a las obras de la carne, Cristo es el amor de Dios encarnado. Jesús os había anunciado la victoria del espíritu sobre la materia; ante el olvido de esta conquista lograda por su amor, Dios permitió siempre los esfuerzos personales de los que dejaron la carne, para avisar y hacer comprender a las almas que se adormecen en la pereza moral de la vida carnal.
El sacrificio es la base necesaria del amor, es la prueba del amor; no puede realizarse sin amor. Así cuando hayáis aprendido a amar hasta la renuncia, entraréis en el Reino del Amor, el Reino de Dios y sentiréis en el fondo de vosotros mismos que todo lo que es grande y puro en la vida es fruto del Amor: el Amor que Dios quiso para la Tierra dándose a sí mismo, ¡Dios es Amor! Amad, amad hijos de Dios, hasta en los pequeños detalles de vuestra existencia.
El alma, venida de Dios- y no sólo creada por Dios, como el cuerpo- tiene unas posibilidades de elevación a las que el cuerpo no puede aspirar. El cuerpo, a través de sus impulsos instintivos, nos acerca a la vida inferior y primaria de lo temporal de la creación. El alma, incluso cuando está encarcelada en la carne, es un átomo salido del "Todo" Divino, llegaréis a entender que los sentimientos elevados del alma tienen como base el Amor... Ahora bien, el Amor es Dios.
Es por el intercambio de amor como las almas permanecen unidas. Aquí nuestra tarea consiste en aprender a amar como Dios quiere que sepamos amar, ¡esta tarea es muy hermosa, muy dulce! yo solicité el privilegio de contároslo, querido amigos, de deciros que no echamos de menos la vida de la Tierra. Aquí donde he llegado todo es luz y belleza, estamos continuamente a vuestro lado.
Existe el problema del sufrimiento, un tema admirable y misterioso: el sufrimiento puede ser expiatorio... puede ser personalmente expiatorio por pecados cometidos y aceptado libremente por cada hombre; puede ser individualmente expiatorio y confundirse con el castigo; puede ser humanamente expiatorio: por los pecados de los hermanos, por los pecados de todos... en una palabra: "propiciatorio".
La primera de estas expiaciones tiene por fin la purificación de un alma, que tiene que pasar por el tamiz del sufrimiento, por el crisol donde perderá toda escoria. Vosotros conocéis esa clase de almas a las que la felicidad las hizo indolentes e inútiles, tibias y que después de haber pasado por las horas trágicas del sufrimiento aparentemente inmerecido, salieron de la prueba engrandecidas, santificadas, arrepentidas, ¡salvadas! La acción de Dios...la acción del amor es evidente.
La segunda expiación propiciatoria es múltiple. Se le puede pedir a una sola alma, o a una sociedad o incluso a una nación. Es el sufrimiento expiatorio que más se parece al de Cristo. Esta alma o estas almas no cometieron pecados mayores que los de aquellos que los rodean, y sin embargo son elegidas, al parecer, para recibir el peso de la iniquidad de todos, para sufrir por ella, para triunfar de ella en el amor y en la abnegación. Dios se deja conmover por la voluntad del sacrificio de amor para atenuar las consecuencias del pecado, sacrificio que es en esencia una oración de intercesión.
No obstante, hay que decir que este sufrimiento expiatorio, para que sea eficaz, debe ser aceptado. Los que sufren en la rebelión o la inconsciencia por lo que se les pide, sufren en vano. Dios les "prueba" en el sentido literal de esta palabra, y es posible que esta prueba les muestre incapaces de la misión redentora; Dios sólo es su Juez.
En resumen, pensad que el sufrimiento no es nunca inmerecido. Con frecuencia procede de la solidaridad humana o ha nacido del pecado. En todos los casos es permitido por Dios, que ve en él un medio para llevar al bien y a la salvación al alma extraviada de sus hijos.
El sufrimiento, tormento de las almas está llamado a agitarlas hasta el fondo de sí mismas, para hacer subir a la superficie "la perla preciosa" que se hundía en las arenas mortales de la indiferencia y del mal, convertidos en naturales e individuales.
Vosotros sufrís porque Dios os ama y quiere salvaros. Dios mismo sufrió en Cristo por amor hacia sus hijos olvidadizos, que corrían al abismo de la muerte eterna. ¡Bendecid al sufrimiento que ha salvado al mundo!
El alma bajo esta envoltura, siente dificultades y tentaciones, pero también posibilidades y ocasiones de victoria totalmente adaptadas a su condición carnal; es en cierto sentido el estudio, el ejercicio, por los que nuestro ser espiritual debe adquirir su graduación y sus "títulos universitarios". Cuando el alma ha superado positivamente esta prueba moral, Dios juzga si el alma que El ama debe pasar por otro período de actividad especial, o si puede ser admitida en un plano superior.
Cada una de las almas encarnadas está bajo la responsabilidad especial asignado por Dios para ayudarla. guiarla , iluminarla e impedirle que se aleje de Cristo, Camino y Vida.
El Evangelio es el grito de victoria del amor: Jesús, humilde, pobre, abandonado, martirizado por amor os enseña que nada, nada interesa sino el amor.
La naturaleza orgánica de Dios (no puedo expresarme de otro modo por no conocer ningún término para decir lo que quiero) es el amor, su espíritu es amor. Y esta es la razón de su perdón frente a la degradación y la ingratitud del hombre. Dios nos ama y no puede renegar de sí mismo dejando de amaros, porque Él es por esencia Amor. Por eso si nuestra naturaleza se aparta del amor, se aísla de su principio viviente; en una palabra: muere... muere en su totalidad. Porque para esa parcela de amor (el hombre), engendrado por el Amor (Dios), es a pérdida del poder de cohesión.
Jesús y sus discípulos- Película El Evangelio según San Mateo de Pier Paolo Pasolini
Aquí nos tenéis a todos, a todos, queridos hermanos hundidos en la noche: os traemos el amor sin tacha del Todopoderoso... ¡Qué gracia! hemos encontrado aquí la verdadera vida en el amor... ¡qué privilegio! y os recordamos que esta vida está a vuestro alcance en la tierra, porque Cristo, el Pan de amor, os ha dejado como prueba de la unión entre su vida terrena y su vida en el Cielo, el Pan de su carne, el Cáliz de su sangre... ¡qué favor!
El mundo actual está invadido por las negaciones de amor; ellas invaden las almas, las vidas, los hábitos, las costumbres. Nosotros mismos ignoramos el misterio del Ser de Dios, pero sabemos que Dios es el Amor, porque el Amor contiene el ambiente, la esencia, el perfume, la fuerza del Bien, y que lo que se llama el Bien, al igual de lo que se llama el Amor, es Dios.
Dios nos entregó a su Hijo -su Verbo- por amor; Cristo aceptó la vida de la carne por amor; toda su vida terrena fue la abnegación en el amor; su muerte, el sacrificio por amor; su resurrección, el consuelo anunciado al mundo por el amor, sus promesas son promesas de amor; sus mandamientos, reglas de amor; sus reproches, el castigo que debe llevar el arrepentimiento y la salvación... es también motivado por amor.
Dios, por Cristo, lo soportó todo por los culpables, ¿no podríais vosotros tender la mano a otros culpables? ¡No! Ante tal amor, no hay excusa posible.
Dios necesita de vosotros... misterio que revela el amor del Padre, porque el amor que ama no puede privarse del objeto de su amor. |
Vosotros sólo podéis vernos con la mirada espiritual; sólo nos oís en vuestro subconsciente sensibilizado... pero sin embargo, nosotros os rodeamos, estamos a vuestro lado... queridos amigos, ¡creednos!
El alma tiene un origen inmarcesible que reaparece siempre cuando se asocia a otra alma. Quiero decir con esto que, a pesar del vestido temporal del alma que vive en la carne, continúa siendo ella misma, recuerda, vibra ante la llamada de otras almas y prepara así los vínculos que se forman a veces entre el Cielo y la tierra: esta comunicación puede transformarse en comunión, si lo queréis....
El peligro que puede darse para conocer esta ley del mundo del espíritu, está en la elección de las almas con las que os relacionáis así a través del velo. Pero los que son sinceros y rectos. que se sitúan bajo la protección de Cristo, "que distinguen los espíritus para saber si son de Dios" (I Jn 4,1) tal como os recomendó el apóstol, esos no se exponen a una situación más inquietante que el hombre que se relaciona con otro hombre en la tierra.
Además, las preocupaciones puras y elevadas de un alma aterran - incluso puedo decir que aburren- a los espíritus superficiales y malos. Estos no "intentan" acercarse" a seres superiores a ellos, y a quienes rodean y protegen espíritus también superiores.
El amor no puede morir. El amor es la inmortalidad y la inmortalidad es el Amor... es Dios. Sólo las pasiones totalmente carnales desaparecerán con la carne. Pero todo impulso espiritual el amor triunfa de la tumba.
¿Qué importa, mis queridos hermanos, si lloráis, si tenéis goces temporales?... todo lo que afecta a la carne, a la vida de la tierra, desaparece como el humo; sólo quedan las disposiciones con las que vuestras almas aceptaron las sonrisas y las lágrimas.
Sólo disponéis de un instante, de un instante muy corto para decidiros, para elegir... qué importa si los preparativos de ese viaje son laboriosos, alegres o penosos, camináis hacia el Cielo, hacia nosotros todos, hacia el Perfecto-Amor, hacia Dios... ¡Venid!
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| Película El Evangelio según San Mateo- Pasolini |
En la tierra, mi querida mamá, tú sabes bien que la mayoría rechazan o ignoran esta unión mística que debería ser, no obstante, la situación normal entre los que se aman; la muerte sólo puede separarlos en "apariencia": quiero decir, por los obstáculos materiales y groseros que oponen una barrera, la mayoría de las veces, infranqueable, a las miradas de los ojos que mueren. Pero otros, sí cierran estos órganos torpes y hunden en el infinito las miradas inmortales de las almas Estos sí ven y escuchan con un oído distinto del que utilizan en la vida de la carne.
Ese nosotros que vive en el cuerpo, deja la materia que lo envuelve y vuela hacia las regiones etéreas donde, como espíritu que es recobra la libertad del espíritu. Pero lo mismo que su personalidad espiritual moraba en la carne sin combinar sus elementos, así esta personalidad no se disuelve en el éter: sobrevive intacta, consciente. Sus nuevas condiciones de vida le permiten "visitar" a los espíritus que palpitan en medio de los obstáculos del cuerpo enfermo donde están retenidos.
Querida mamá, todas las presencias espirituales son accesibles a los espíritus durante su prueba terrenal: incluso la de Jesús, rayo de belleza cuya espiritualidad divina se ofrece a vuestra alma, Esa emanación viva, fecunda, activa es el Espíritu Santo, salido de Dios, su "Cristo espiritual". Todas estas gracias están a vuestra disposición; sólo tenéis que abrir vuestras almas para recibirlas.
Este maestro que así nos ama es el que nos envía, queridos míos, a tranquilizaros infundiéndoos la confianza que necesitan vuestros corazones. Queridos míos, ¡la muerte no es nada! la verdadera vida comienza de este lado del velo...
¡No lloréis por nosotros! vivimos una vida muy superior a la de la tierra... Lo único que nos hace sufrir en nuestro cariño, es vuestra incapacidad para comprender lo efímero de la existencia de la carne. Pensad por tanto que cuanto más se descargan vuestros espíritus de las preocupaciones materiales, más se acercan a los nuestros. Sois vosotros los que debéis venir hacia nosotros, y no volver nosotros hacia vosotros. Nosotros lo hacemos, no obstante porque, al ver vuestra parálisis psíquica, nos acercamos a vosotros con el permiso y el consejo del Maestro que nos ama.
"No trajisteis nada al mundo, y es evidente que nada podréis llevaros de él" (I Tim 6,7). Entonces, por qué esa pérdida irrazonable e irracional de vuestras fuerzas más sanas y más bellas, para obtener ventajas de tipo temporal, cualesquiera que sean.
El cuerpo es el receptáculo de todas las emociones afectivas; pero las que tienen un origen puramente sensual, deben desaparecer con la muerte (o al menos, modificarse hasta transformarse en pura ternura), mientras que los afectos cuya base es una emoción espiritual, psíquica, son en toda la obra de Dios lo que hay de más duradero: lo infinito, lo inmortal.
Nosotros nacemos aquí con nuestras riquezas espirituales conseguidas en las luchas de la vida en la tierra. En comparación con la vida terrenal, la muerte lleva consigo una situación superior de posibilidades espirituales y de comprensión, que nos permiten dirigirnos pronto hacia nuevos horizontes.
Querida mamá, esa separación sois vosotros los que la creáis. Desgraciadamente, continuáis intentando establecer con nosotros un vínculo físico; quiero decir, material: la vista, el tacto, el oído... ¡claro que eso es posible! sin embargo, aprended a serviros de vuestros sentidos espirituales, y no de los que vuelven a sumirse en la materia. Nosotros hablamos en vuestra conciencia para hacernos oír: tocamos el centro psíquico de vuestros sentidos, para daros la prueba de nuestra presencia.
Aprended a comunicaros mentalmente (esto basta) con los espíritus que os rodean. Y lo mismo que hacéis en la tierra, elegid a vuestros amigos.
Queridísimos amigos, dejad que se abra ese alma noble y pura que saque de Dios la sabia alimenticia de la que vive y entraréis en comunión cono nosotros a través del centro espiritual de vuestro ser.
Nosotros sabemos que el progreso espiritual es la única razón de la vida. Podéis por tanto, mediante las obras, mejorar vuestras ideas altruistas. Obrar por obrar no vale nada, incluso cuando se obra bien. Se da por tanto un atasco en el mismo lugar, cuando vuestra vida se llena de deberes únicamente terrestres.
Durante vuestra vida terrestre, ejercitaos en el trabajo misionero, porque aquí, gran parte del servicio de Dios es una misión constante... la misión en el amor esencial: el amor hacia nuestro Dios, el amor hacia nuestros hermanos. Este amor desborda nuestras almas que están llenas de él; y con este amor sin sombra y sin igual se amasa nuestra felicidad. Dios quiere la Felicidad para sus hijos... buscadla en el amor.
¿Qué esperas tú, alma insatisfecha y alterada? Esperas a Dios, la unidad con Dios, la unidad con su Amor: Cristo, la vida del cielo, que será justamente esa unidad y el fin de la espera.
Vosotros sabéis también, pobres hermanos a quienes la vida terrestre deja insatisfechos e infelices, que esa sed de vuestra alma es en realidad una sed de amor invariable, sin fin... esperáis este amor, puesto que lo pedís (en vano la mayoría de las veces) a los que os rodean, y ellos os aportan una apariencia del mismo. Esperáis este amor, porque sabéis que eso será la felicidad; lo esperáis con la seguridad de conocerlo al final... ¿dónde?... en Cristo.
¡Dios es amor, Cristo es amor, el Espíritu es amor! es pues sólo en el amor donde encontraréis a Dios.
La Cruz es el punto supremo del amor, y el amor, por haber llegado hasta la Cruz, fue la perfección de sí mismo. Un amor así sólo podía ser practicado por Cristo, sin pecado y todo amor, porque Él no era otra cosa que la manifestación del Amor intrínseco de Dios... lo que constituye el ser de Dios. El amor de Dios perdona, porque Dios al ser amor no puede dejar de ser misericordioso. Si el pecador endurecido llega a la "segunda muerte", no es porque Dios ha dejado de amarlo, sino porque él ha dejado de amar a Dios. Como la vida eterna es en sí misma inseparable del amor, el alma que vive sin amar se extingue y muere.
Dios no os pide la extirpación de vuestro ego, sino la extirpación de todo lo que es malo en ese ego: las pasiones infernales... ¡legión!... ¡envidia, mentira, egoísmo! nacidos todos de ese egoísmo, del predominio del "yo" sobre el amor altruista. Esto es lo que hay que destruir pacientemente: es la batalla diaria.
La soledad moral que fomenta según vosotros el abatimiento de vuestra alma, sólo es aparente: ¡innumerables ojos os miran, dolorosos y suplicantes! miradas de pureza inmaculada del "Varón de Dolores" que murió para arrancarnos del mal; mirada de ángeles, miradas de los que os aman más allá de la tumba.. todas esas miradas os siguen y os imploran.
Este recuerdo de nuestras victorias, de nuestras derrotas y de nuestras batallas ásperas y crueles, las revivimos aquí con un realismo inesperado. No sólo vemos los pecados cometidos, sino todas las consecuencias lejanas de esos pecados: el contagio del mal que, como ondas cada vez más amplias, actúa sobre el universo... no ya sólo sobre unas almas, sino sobre todas las almas. Cristo nos recordó esta solidaridad humana que llega hasta Él: " En la medida en que no hicisteis el bien a uno de estos pequeños, es a mí a quien rechazasteis hacerlo" (Mt 25,45).
¡Ánimo, amigos míos! no estáis solos en la lucha, ¡y cada una de las victorias os lleva a otras victorias!"
Vuestro Pierre
Nota: La primera edición de las Cartas de Pierre se publicó en Francia en el año 1923. Se publicó un primer volumen masivo de 926 páginas bajo el título Lettres de Pierre a través de la editorial Bussièr.